Fortificação oliventina
Partiendo de Baiona, en Galicia, es delicioso bajar por la Raya luso-española, admirando fortificaciones abaluartadas -“a la moderna”-, hacia Castro Marim (Algarve); de la desembocadura del Minho, que despedimos en Caminha, hasta la salida al mar del río Guadiana.
Invita el viaje a un zig-zag: Vila Nova de Cerveira y Tomiño en España, Valença do Minho y Monção en Portugal, dando otro salto fronterizo a Salvatierra. Todas poblaciones fortificadas que, por las luchas de los siglos XVII, XVIII y XIX, se acorazaron contra una artillería cada vez más potente. Y así continuamos desde Minho hasta Tras-os-Montes: a Lindoso sucede Chaves, desde donde saltar otra vez a Galicia para admirar Monterrei.
Más abajo, me gusta detenerme en Almedia (con parada antes en Castelo Rodrigo, y posterior en Castelo Mendo, medievales) -Beira Interior- desde donde paso a Castilla-León: San Felices de los Gallegos, Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo) y Ciudad Rodrigo; paisaje recio, fortificaciones “modernas” del más alto nivel. Ejércitos españoles, portugueses, ingleses y franceses, supieron de la resistencia de sus muros.
Y de ahí al Alentejo (aunque ¡quien se resiste a las medievales Monsanto, Penha García, Idanha-a-Velha…!): Castelo de Vide y Marvão más Crato y Portalegre frente a las extremeñas Valencia de Alcántara; más arriba la “romana, medieval y barroca” Alcántara, y muy cerca Brozas; al sureste, Alburquerque.
Si seguimos, nos aparecen Crato, Arronches, Campo Maior, de espectacular castillo, que completa al norte su freguesía de Ouguela. Enseguida, al sur, una “joya de la corona”: Elvas, enfrentada tantas veces a su cercana, hoy tan hermanada, Badajoz: alarde abaluartado (ya sabemos: muros gruesos e inclinados, protegidos por flechas amuralladas -revellines-; salientes pentagonales para ofrecer ofensiva de fuego cruzado; glacis, fuertes exteriores, fortines…). A retaguardia: Vila Viçosa, Estremoz y Évora.
Seguimos: Juromenha -cola de Alqueva-; enfrente Olivenza/Olivença, querida y añorada. Enseguida Monsaraz y Mourão: ¡qué espectacular desde ellas el barragem de Alqueva! Paralelo, imponente castillo en Alconchel, con refuerzos de la Edad Moderna.
La Raya no da respiro: fortalezas perfeccionas hasta límites admirables de la ciencia constructiva, matemática, defensiva, artística, monumental… Ya al sur -en Andalucía- Paymogo, Sanlúcar de Guadiana… y ese remate lujoso de Castro Marim, con el Forte de Cabanas de Tavira al oeste.
No existe otro espacio en el mundo que ofrezca conjunto tan nutrido, original, ejemplar por lo que supuso para otras actuaciones en distintas latitudes, y que responda a un “relato” tan extenso: con base en la lejanía de la antigüedad, se consolida en el Medievo y adquiere originalidad inigualable en la Edad Moderna, que remata el siglo XIX.
Raya fortificada, abaluartados que aspiran a la calificación por la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad. Pocos conjuntos con tantos méritos para conseguirlo: por el valor artístico de cada uno; por lo monumental del conjunto; por la lectura histórica transfronteriza de 300 años de enfrentamientos felizmente resueltos.
