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LA TIERRA DEVASTADA – 20- por Moisés Cayetano Rosado

6. ESTRATEGIAS SOCIALISTAS DIFERENCIALES.

6.1. El papel del PSOE y la UGT. La FNTT.

Como ha quedado expuesto, el papel de las organizaciones socialistas fue crucial en el proceso de Reforma Agraria radical de la II República española. Francisco Largo Caballero, líder del PSOE y principal dirigente de la UGT, tiene una visión clara de lo que ha de hacerse en los grandes latifundios del Sur: reparto de tierras, colectivizándolas entre yunteros y jornaleros, que acaben con la injusta concentración de la propiedad, con el latifundismo improductivo y absentista.

Su actuación como Ministro de Trabajo en el Gobierno Provisional (14 de abril a 14 de diciembre de 1931) y en el Bienio de Centro-Izquierda (15 de diciembre de 1931 a 12 de diciembre de 1933), así como Presidente de Gobierno de 4 de noviembre de 1936 a 18 de febrero de 1937, fue contundente, tanto en labor legislativa como en impulso y apoyo a las actuaciones del campesinado. Algo que no siempre contó con el beneplácito de otros dirigentes de primera línea, cual es el caso de Indalecio Prieto, que lo calificaba de “irresponsable”, e incluso de “fanático arrebatado” (en unas declaraciones a Mijail Koltsor, corresponsal especial de “Pravda”, el 26 de agosto de 1936).

Largo Caballero, en sus memorias publicadas (Mis recuerdos), correspondía a Prieto con estas observaciones: Indalecio nunca ha sido socialista… ni por sus ideas, ni por sus actos. Y aún más: Ha sido envidioso, soberbio, orgulloso; se creyó superior a todos. Es decir, la controversia interna socialista estaba al más alto nivel; téngase en cuenta que tampoco el muy respetado y prestigiado Julián Besteiro concordaba con Largo Caballero. Pero éste dominaba la UGT, el movimiento socialista juvenil, la mayoría de las secciones locales del PSOE, y era la voz más atendida, admirada y seguida entre los trabajadores del campo y la poderosa FNTT. O sea, la postura mayoritaria de toda la “familia socialista” era: defensa de la explotación agraria colectiva y oposición a la división de las grandes fincas, como ha demostrado Burnett Bolloten en su denso estudio La Guerra Civil española: Revolución y contrarrevolución, y ha expuesto reiteradamente Edward Malefakis en sus abundantes trabajos sobre la Reforma Agraria en la II República.

De ninguna manera se permitirá que se haga reparto ni distribución de tierras, ganados y otros enseres, ya que es propósito de aplicar la colectivización a todas las fincas incautadas para que el trabajo y los beneficios sean distribuidos equitativamente entre las familias campesinas, publicaba El Obrero de la Tierra, órgano de la FNTT el 30 de agosto de 1936. Un año después, Ricardo Zabalza, como Secretario General de la FNTT, declaraba: Hoy, nuestra ilusión más cara está en afianzar las conquistas de la Revolución, sobre todo las Colectividades organizadas por nuestras secciones, reprochándole a los comunistas que se mostraran favorables a un reparto entre pequeños propietarios, favoreciendo así la mentalidad y las prácticas pequeño-burguesas, y favoreciendo a arrendatarios y aparceros de derechas, en palabras de Zabalza.

En su momento estudiaremos los argumentos comunistas, pero quede claro, como insiste Malefakis, que los socialistas apoyaban incuestionablemente la Revolución Agraria, organizando muchas más colectividades que la CNT. El mismo investigador y máxima autoridad en el estudio del campesinado del siglo XX, subraya en su trabajo sobre La revolución social (pg. 216): En cuanto al grado de colectivización, si exceptuamos el caso especialísimo de Portugal en 1975, no hay comparación posible en la historia, porque en todos los casos en que poseemos datos -el ruso y el chino, por ejemplo- la colectivización fue impuesta por el Estado una vez finalizada la revolución, y no realizada espontáneamente al hilo de aquella. Importante afirmación, y curiosa trasposición de papeles: impulso socialista en España, con la oposición comunista (que representaban casi la exacta antítesis, remarca Malefakis), y combate comunista en Portugal, con la oposición socialista, de los que podremos también afirmar que “representaban casi la exacta antítesis”.

 

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