LA TIERRA DEVASTADA – 17- por Moisés Cayetano Rosado

 5. REALIZACIONES DE LA REFORMA AGRARIA.

Queda claro de entrada: en la España de 1931 sólo hay dos movimientos fuertes organizando la acción contestataria de los campesinos: la CNT y la FNTT. Anarquista la primera, con más apoyo en los momentos iniciales; socialista la segunda, sección de la UGT, en crecimiento continuo por el referente de Largo Caballero, Ministro de Trabajo y claro partidario de una Reforma Agraria radical.
En Portugal, en 1974, sólo hay un movimiento revolucionario organizado: el PCP, fundado en 1921, igualmente partidario de una Reforma Agraria radical. El Partido Socialista (PS) fue fundado en Alemania, en 1973, con el apoyo de la Internacional Socialista, ya de moderada línea socialdemócrata, bajo el liderazgo de Mario Soares, resistente antifascista en el exilio, pero su organización era aún muy pobre un año después.

Curiosamente, tanto la FNTT-UGT (y toda la línea “caballerista” del PSOE, hegemónica) como el PCP, apostaban en sus países respectivos por un reparto de tierras a colectividades, no a individuos.

Ya veremos, en cambio, como los comunistas en España y los socialistas en Portugal invierten los papeles: ambos apuestan por el reparto con formación de pequeños propietarios, pensando que estratégicamente conviene contar con la cobertura de una pequeña burguesía en el proceso de cambio.

Bajo estos postulados y tensiones se desarrollará la Reforma Agraria de ambos procesos revolucionarios peninsulares.

5.1. Proceso en España.

De la Ley de Bases para la Reforma Agraria publicada el 9 de septiembre de 1932 dijo inmediatamente Largo Caballero: Es como una aspirina para curar una apendicitis. No andaba desencaminado, pues a finales de 1973, cuando el gobierno de centro-izquierda -formado tras las elecciones de 28 de junio de 1931- pierde el poder, con una vigencia de la Ley de 15 meses, sólo 24.203 Ha. de tierra habían sido ocupadas, asentándose únicamente 2.500 campesinos.

Ese tiempo se dedicó a establecer el listado de fincas expropiables, con un mecanismo burocrático desesperante. En tanto, y como fórmula de ocupación provisional, se publicó el 1 de noviembre de 1932 un Decreto de Intensificación de Cultivos que sí fue eficaz dentro de sus limitaciones temporales (un año) para aliviar el problema del paro y la subsistencia campesina: en 12 meses fueron asentados 40.100 trabajadores en 123.300 Ha., acaparando Extremadura 32.600 de los asentamientos (el 81’3%) y 99.100 Ha. (el 80’4%). No puede así extrañar que si en el verano de 1930 la FNTT contaba con 36.600 afiliados, en el verano de 1933 subieran a 451.000; Largo Caballero, que continuó como Ministro de Trabajo en el Bienio de Centro-Izquierda (de 15 de diciembre de 1931 a 12 de diciembre de 1933), había sido un factor clave de estas medidas.

Cuando las elecciones de 19 de noviembre de 1933 dan el poder a la derecha, se pasará a un escenario temporal con dos etapas: una primera en que la marcha de la Reforma Agraria sigue el ritmo marcado, e incluso se acelera, y otra de Contrarreforma traumática.

En los dos primeros gobiernos de la coalición conservadora, presididos por Lerroux (hasta el 1 de mayo de 1934) y Samper (hasta el 1 de octubre de 1934), será Ministro de Agricultura Cirilo del Río Rodríguez, tras dos meses de gestión de Ramón Feced. La presión socialista y anarquista dan sus frutos y la Ley de Bases sigue adelante. Incluso en los primeros meses de un segundo gobierno de Lerroux, siendo Ministro de Agricultura el militante de la CEDA -Confederación Española de Derechas Autónomas- Manuel Giménez Fernández (octubre de 1934 a mayo de 1935) continúa el ritmo expropiatorio, ritmo no obstante manifiestamente lento. La situación a 31 de diciembre de 1934 era la siguiente:

Número de fincas               Hectáreas               Nº de asentamientos

Expropiadas:  468               89.113’5                       8.609

Ocupadas:        61               27.704’3                       3.651

 No hay que olvidar que Lerroux había apoyado en su momento la Ley de Bases para la Reforma Agraria y que Giménez Fernández era un convencido de que el reparto de tierras aliviaría la tensión social en el campo, al tiempo que sus convencimientos católicos le llevaban a una actuación de reparto “por razones de conciencia”.

Pero la presión cada vez mayor de los grandes terratenientes, obliga a un retroceso en el proceso expropiatorio, a pesar de su lentitud y escasa eficacia, llevando a la dimisión de Giménez Fernández y su sustitución por el ultraconservador diputado del Partido Agrario Nicasio Velayos, que pone en marcha el 1 de agosto de 1935 una lacerante Ley de Reforma Agraria, auténtica contrarreforma que lleva a la expulsión de yunteros en fincas ocupadas, al cumplirse la prórroga anual del Decreto de Intensificación de Cultivos hecha por su antecesor.

La situación entre los campesinos era desesperada. Se ofrecían -escribe Francisco Olaya- simplemente por la comida, especialmente en Extremadura. Además, una huelga nacional de campesinos convocada en junio de 1934 por la FNTT (sin el apoyo, en este caso, de la UGT ni de Largo Caballero), declarada ilegal, había sido durísimamente reprimida, y el movimiento sindical quedó bastante mermado para el resto del bienio.

Sin embargo, cuando las elecciones del 16 de febrero de 1936 den el poder al Frente Popular, la situación experimenta un vuelco absoluto. De inmediato, otro Decreto de Intensificación de Cultivos, de 3 de marzo, llevará a la masiva ocupación de tierras por razones sociales. Y el 25 de marzo 60.000 campesinos de la provincia de Badajoz ocupan unas 3.000 fincas, procediendo a ararlas de inmediato; el Presidente del Gobierno, Azaña, primero envió al ejército e hizo arrestos, pero los acontecimientos le desbordaron y tuvo que ceder y legalizar la situación.

Con un protagonismo intenso de la FNTT, entre marzo y julio de 1936 se asentaron en España 114.343 campesinos, ocupando 573.190 Ha.; 83.767 trabajadores correspondían a Extremadura (el 73’3%), así como 297.165 Ha. (el 69’3%). El 11 de junio de 1936 se había reimplantado la Ley de Bases para la Reforma Agraria de 1932, pero las ocupaciones de hecho la superaban con creces. Ahora sí podemos hablar de una Reforma Agraria revolucionaria y marcadamente colectivista, en la que la FNTT contaba con el apoyo de la CNT.

Una vez el Golpe de Estado de 18 de julio de 1936 inicie el cruel proceso de la Guerra Civil, la Reforma Agraria será desmantelada en las zonas conquistadas por los sublevados. Pero en la Zona Republicana las actuaciones serán contundentes. Destacan: el Decreto de Fincas Abandonadas (de 8 de agosto de 1936) y el de Expropiación a Insurrectos (de 7 de octubre de 1936). Ya la FNTT había ocupado las tierras y pidió que además se expropiara a los propietarios antisociales y hostiles al movimiento obrero.

De julio de 1936 a diciembre de 1937 se expropiaron 4.500.000 Ha., ascendiendo en agosto de 1938 a 5.400.000 Ha., de las que el 54% fueron colectivizadas, bajo la alianza FNTT-CNT, como ha estudiado E. Malefakis. Medio millón de trabajadores estima Hugo Thomas que se vieron involucrados en el proceso. Pero Vicente Uribe, dirigente del PCE, Ministro de Agricultura desde el 4 de octubre de 1936 hasta el final de la guerra, nunca legalizó a las colectividades permanentemente, sino “por años agrícolas”, tal como dictaba el Decreto de Legalización de Explotaciones Colectivas, de 8 de junio de 1937, lo que mantenía una “provisionalidad” incompatible con una racionalización de las explotaciones a largo plazo.

Con la derrota a manos del Ejército sublevado, los campos expropiados y ocupados vuelven al poder de sus antiguos dueños, y los yunteros (protagonistas esenciales de la Reforma Agraria en España) y jornaleros son cruelmente represaliados, fusilados en gran número, encarcelados otros, despojados de la tierra y la libertad todos.

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