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LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA MASCULINIDAD – 2 – por Raúl Iturra

 

 

2. Masculinidad.

 

No son los Antropólogos o Sociólogos Comparativos, ni los Sociólogos tout court, los que se han interesado en el tema de distinguir entre masculino y femenino. Los libros y textos que la Ciencia Social, como otras, no consideran, ya hablan de la diferencia entre los papeles sociales de seres humanos, denominados genéricamente “los hombres”. Y definen un comienzo, un medio y un fin para sus trabajos conforme sea la ética de comportamiento que los textos referidos, mencionan. El origen del hombre está especificado en el denominado Antiguo Testamento, cuando el libro Génesis, Capítulo 1, versículos 1 l 7, habla de un Ser sin principio ni fin que crea al ser humano. Citado por el texto Catecismo de la Iglesia Católica[9], en el libro de la Sabiduría, atribuido a Salomón, Capítulo 7, versículos 17.21, Antiguo Testamento, Juan Pablo II hace decir a su equipo en el artículo 283 del referido Catecismo: “la cuestión sobre los orígenes del mundo y del hombre es objeto de numerosas investigaciones científicas que han enriquecido magníficamente nuestro conocimiento sobre la edad y las dimensiones del cosmos, el devenir de formas vivientes, la aparición del hombre. Estos descubrimientos nos invitan a admirar más la grandeza del Creador, a darle gracias por todas sus obras y por la inteligencia y sabiduría que da a los sabios e investigadores”[10] . Y agrega, luego al comienzo, que esta forma de pensar debe ser enseñada en la Catequesis. Por otras palabras, el concepto de masculinidad es derivado de una tradición de miles de años, que se une a la práctica actual del comportamiento, como Bourdieu refiere al invocar la obra de Mauss e Durkheim. El saber sobre masculinidad es resultado de definiciones doctrinarias que atribuyen un papel social a los hombres portadores de testículos, falo y testosterona como química de cuerpo, y retira quehaceres y trabajos a los hombres que portan pechos, vagina y progesterona. No es en vano que García Estévez se pregunte ¿Es cristiano ser mujer?[11]. El texto de García Estévez analiza el mito de la Creación del libro del Génesis, para decidir que la mujer es el hombre creado en segundo lugar y a partir de una costilla de Adán. Mito que en Occidente todos conocemos pero no analizamos para entender los conceptos de género que definen el papel social de los portadores de testosterona e progesterona, como parte de la ética diferenciada del comportamiento de las personas. Y que ayudan a resolver la palabra masculinidad como concepto. La Antropología apenas describe lo que se espera de cada uno, sin mencionar el mito de la Creación que Wojtyla y su equipo, como otros antes, se preocupan de referir y poner al día por causa del desarrollo del conocimiento positivo de la ciencia. Durante años, la ciencia era la Teología, tal y cual refiere William of Ockam, definiendo que el saber es la verdad y se denomina estudio de Dios, en tanto lo que hacen los otros no iniciados en ese saber es “apenas ciencia”[12]. Este “apenas ciencia” que refiere en su libro, es el primer reconocimiento sobre el hecho de que hayan conocimientos que huyen de un sentimiento denominado fe, ley básica para las personas del mundo Occidental y, más tarde, sus Colonias o grupos sociales apropiados por el mundo europeo que llevó este tipo de pensamiento y sentimiento entre seres humanos que sabían de la vida, de forma diferente. La fuerza de las armas y de calcular, subyugó a personas libres que cayeran en la peor de las esclavitudes: esa de no saber cómo optar para reproducir y producir, como invertir para obtener lucro y acumular. La esclavitud no se puede definir calmamente como la falta de libertad. ¿Libertad de qué? Libertad de cálculo de producción para sobrevivir y entregar a los nuevos propietarios la mayor parte de las cosechas producidas, o de bienes fabricados, como vasijas, collares, barcos y otros. No es en vano que Bartolomé De las Casas en 1552[13], defienda las formas de vida encontradas a partir del descubrimiento de nuevas tierras, defendiendo las formas de vida nativas, como formas civilizadas de existir, esas tierras descubiertas por Colón y que el propio De las Casas relata en la reconstrucción que hizo del Diario del descubridor, en el cual también narra las formas diferentes pero culturales y civilizadas, de los nativos del Nuevo Mundo[14]. Este conjunto de textos nos muestra una forma heterogénea de la palabra masculinidad, una forma diferente no solo por causa de los años pasados y vividos, bien como por las formas culturales impuestas sobre los nativos. Nativos que cayeron bajo la ley de los países europeos, gobernados como estaban entre los Siglos IV a XV por el Código de Justiniano o Romano Católico, para pasar a ser regentado después por los Decretos del Vaticano reunidos por el Obispo Graciano en el Siglo IX y convertido en Código Civil para el mundo Europeo Latino por Napoleón en 1811 y, más tarde, en Código de Derecho Canónico, en 1911. Estas leyes todas definen las edades y deberes de las personas conforme sus genitales. El varón es un Patriarca, siempre y cuando tenga propiedad y una familia para mandar, o, eventualmente, un título para gobernar la sociedad civil, sea de Duque, Conde, Rey, Gobernador, Capitán, Inquisidor, Obispo, Padre[15]. Define la masculinidad asociada al poder patriarcal o” la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra la resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad” [16]. Bien como explica la diversidad de legitimación para dominar, entre las cuales está “La comunidad doméstica, que existe en cuanto hay familia para dividir el trabajo sexual y la participación en la producción…”[17].

Para analizar poder y legitimidad, sea ésta racional, tradicional o carismática[18], Max Weber comienza por usar el concepto de Patriarca, por causa de ser, para él, el concepto de poder “socialmente amorfo[19]. De tal manera, que para entender poder y dominación –atributos que la obra citada de Bourdieu, como la de muchos autores, adscribe a la masculinidad-, deambula por el concepto de Patriarca. A pesar de que el Catecismo de la Iglesia Católica y el Código de Derecho Canónico definen expresamente el poder del hombre sobre la población que, más tarde el Código de Derecho Civil, retirado del Derecho Romano, define un poder legítimo en el concepto denominado como pater familias o patria potestas o poder del padre sobre la persona y el patrimonio del hijo. Hijo es quien nace de una relación de matrimonio entre un hombre y una mujer o, si fuera del matrimonio, quien es reconocido como tal.[20] Nótese bien que el articulado que cito habla de pater familias, como un derecho que pertenece al cónyuge que hace cabeza de casal que, en la definición del articulado sobre el Matrimonio, es el hombre y no la mujer. Tanto es así, que el derecho del padre está definido en el artículo 1878 del Código Portugués y dice: “Compete aos pais, no interesse do filho, velar pelas segurança e a saúde destes, prover ao seu sustento, dirigir a sua educação, representa-los, ainda que nascituros e administrar os bens. Os filhos devem obediência aos pais; estes, porém, de acordo com a maturidade dos filhos, devem ter em conta a sua opinião nos assuntos familiares importantes e reconhecer-lhes autonomia na organização da sua própria vida” [21] . Podría pensarse de que el artículo es ambiguo por usar la palabra “pais”, como referido a ambos. Sin embargo, el articulado está referido al poder paternal en el Libro IV del texto citado. En el artículo 1877 dice: “Os filhos estão sujeitos ao poder paternal até a maior idade ou emancipação” [22]. Y, en contraposición, el Libro IV sobre el Derecho de Familia agrega: “A mãe sustitue ao pai…..” en todo lo que el artículo1878 es definido[23]. Agrega en el Artículo 1904: “Disolvido o casamento por morte de um dos cônjuges, o poder paternal pertence ao sobrevivente”[24] Por otras palabras, lo que se define en la ley es lo que acontece ya en la costumbre, es el hombre como ser masculino, con testosterona y autoridad fálica, quien manda. El Código de Derecho Romano que referí, habla de “The powers (pater familias) enjoyed by the head of a household in Rome over his children are scarcely…The pater familias had, to use the language of the old law…While his father lived, a son could not hold any property, and, however mature his age, could not marry without his father consent…” [25].

Esta vuelta que doy por los articulados de Códigos actuales y antiguos, es apenas hecha por dos motivos. El primero, para entender la supremacía de la masculinidad sobre la feminidad en lo que es más importante para toda su reproducción –mi objeto científico de estudio, aprendido con Goody[26], Godelier[27] y Bourdieu[28]-, gobernar la familia y administrar su patrimonio, en conjunto con transferir conocimientos o saberes, como gusto de denominar. Acciones procesales de la reproducción que ocurren de mala manera cuando hay familias mono parentales o que uno de los cónyuges que viene de fuera. El cónyuge que queda, es quien toma el papel de la masculinidad en la orientación de los descendientes, lo que está reconocido por la ley.

El segundo motivo de esta vuelta, es para poder volver a mi cita de Weber, que la hace, como dice en la página 457 del libro citado, sobre la base del materialismo histórico que Marx, sin saber, le enseñó, tal y cual reconoce para si propio, ese otro autor fundador de la Sociología y la Antropología, Durkheim[29]. Weber dice, en lo que nos interesa: “El patriarca domina sin cuadro administrativo. El cabecilla beduino que levanta contribuciones de las personas, caravanas y bienes… domina gracias a su séquito guerrero” [30]. Más adelante entra de lleno en el tema del concepto en la III Parte de su libro, Capítulo Tipos de comunidad y sociedad, y refiere a los conceptos de matriarcado, patriarcado, como conceptos jurídicos. Patriarcado es, para Weber, el poder de un señor, sea de la guerra, feudal, de la casa o de un grupo social, donde manda el hombre en compañía de mujer, caso fuera necesario, lo que normalmente no lo es, según su investigación del desarrollo humano[31]. Su debate es sobre cual la realidad del desarrollo de la humanidad, que Darwin[32] y Morgan[33] habían puesto de relieve, tal y cual Karl Marx[34]. El debate de estos autores es sobre la sociedad, con una sociedad que pasa por la conciencia del hombre tomado como entidad masculina y no por el nombre genérico de hombre para referirse a varones y hembras. Especialmente en el caso de Marx. Centrado como está en el concepto de valor de trabajo y de horas empleadas para el trabajo, para quien el concepto hombre o mujer no tiene sentido: es proletariado, burguesía, oligarquía, propietario o trabajador, empleador o otro concepto más largos que incluyen el género y la edad, según la coyuntura histórica. Los tres autores mencionados no precisan entender de quien es la dominación. Quien manda o es el gene, o es la jerarquía, o es la moneda. Y, sin embargo, estas ideas están presentes en la forma de explicar la sociedad, especialmente en el caso de Morgan, que deriva desde al matriarcado al patriarcado, el estudio que hace a la Darwin, de los Iroqueses de su tiempo. Terminología que acabó por ser dominante en la ciencia social: monogamia, heterogamia, poliandria, poliginia, poligamia, matriarcado, patriarcado, consanguíneos, agnaticios, clanes, fratrias, como se dice en inglés: You name it –dígalo. Refiérase.

 

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