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No estaba vestida como la Machi María Lumaco, que vendía sus productos en el mercado, con sus joyas de plata y vestida con ropa hecha por ella, teñida con el sistema batik. Referí la historia a Doña Tránsito, quien se sentó en el suelo, me oyó en silencio, pensó, dijo espera, entró a su casa y después de varios minutos, salió con un calabazo de zapallo seco, con agua hirviendo, una bombilla para tomar la tizana que había preparado con estiércol seco de la deyección de un caballo, cáscaras de un fruto llamado granada , y para tapar el contenido, puso encima de todo, un terrón de azúcar quemado, a través del cual derramó agua hirviendo. Lo envolvió en un paño blanco, atándolo a una vara larga para que el condimento llegara aún hirviendo porque era así que debía beberse para causar efectos, y me envió de vuelta a casa, con la orden de no decir de que estaba preparado el remedio, porque los dioses se enojaban y el remedio no surtía efecto. Hice como me fue mandado, y la Señora Mamá, a regañadientes, lo bebió y durmió un día entero. Al día siguiente despertó sana y alegre.
La poción tenía almidón y otras harinas que yo no conocía. Lo importante, con todo, era el estiércol, llamado bosta seca o excremento del ganado vacuno o del caballar. La Señora Madre me preguntó de inmediato que había bebido y yo nada dije, no podía, no debía, el encantamiento no surtiría efecto. Pero ese mirar tiránico, esa súplica desgarrada, como todas las Carretero que sabían mandar, doblegaron mi intención y conté, no números, pero si la composición de la receta.
Tal y cual me lo había advertido la Machi, tornó a los vómitos, a los cólicos, a los dolores de barriga, siendo yo la víctima de su malestar: ¡Como se te ocurre darme esas porquerías de estos indios, si sabes que no los tolero, mucho menos las pociones que preparan, que solo hacen mal! Salí achunchado, esa palabra mapudungún que tanto se usa en vez de avergonzado, a pesar de que la palabra chuncho, de donde deriva ese verbo chileno, yo no la merecía: se dice generalmente de los naturales de la región selvática escasamente incorporados a la civilización occidental, y yo me pensaba un pequeño sabio. Fue necesario cortar las vacaciones e ir a un médico normal…Era la forma en que las huincas, que en castellano chileno significa extranjero en mapudugún, trataban a los nativos.
¡Vergüenza debían sentir las huincas por este comportamiento!
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Todos los nativos de América Latina eran tratados de la manera narrada antes. En la dulzura de su comportamiento, se podía apreciar la respuesta triste a la inquina, aversión, mala voluntad, que los denominados blancos, sentían de los nativos. El desprecio por sus trabajos difíciles, como ese tejer ropa de lana de vicuña e alpaca, tela muy apreciada que se exportaba a países. Existe toda una obra por las manos de los quechuas, que es apenas aprovechada por los comerciantes que compran los tejidos baratos y los venden caros. Los quechuas subsisten no de sus tejidos, pero sí de su actividad rural. La llama es un animal difícil para su reproducción. Con todo, las diferentes ramas de la etnia Quechua, han aprendido la maña e saben trabajar con ellas. Los pastoreos, el corte de la lana y su tratamiento, es una de las actividades centrales de toda la familia. Una waka, padre, madre e hijos y parientes y vecinos, realizan el trabajo, que dura varias semanas, como he presenciado en mi trabajo de campo o etnográfico. Los animales son muchos y la lana, difícil de cortar y cardar, para estas en condiciones de limpieza suficiente para fabricar los paños en el telar. La lana no se lava, encogería en desmedro del uso de llevarla al mercado, ya tejida.
Diferente al caso de las Vicuñas, que sirven como animal de carga. Son las mujeres que saben tejer, las que trabajan la lana de los dos tipos de animales, especialmente con llamas, animal más dulce y que se deja tratar, sin patear a las que cortan su lana, como hacen las vicuñas. Son criaturas importantes para el mercado: el resultado da lucro. Las cuidan, las pastorean y las tratan con cariño para lograr una creación que sirva para sus propósitos. Animales, todos ellos, criados en los andes de la cordillera.
Los diversos estudios históricos prueban la existencia de una tradición textil en los andes que antecede a nuestra era. Las fibras utilizadas por los quechuas, usadas para tejer en el telar, tradicionalmente pueden ser de origen vegetal (algodón) o animal (fibras de alpaca o vicuña). Una constante en el arte textil quechua es la considerable pérdida de las prácticas antiguas de teñido en base a tintas vegetales y minerales, cambiando paulatinamente para los artificiales. He observado que, a pesar de la comercialización del tejido a comerciantes de revenden la tela, algunas comunidades conservan las tradiciones de teñido ancestrales. Como acontece también con técnicas de tejido utilizadas en la antigüedad, se ha introducido desde la colonia técnicas occidentales como el tejido en telar a pedal y no con el cuerpo todo, lo que permitía elaborar diseños, lo que el pedal no permite: el pedal necesita de toda la fuerza de quién teje y retira la imaginación. El caso del arte textil en Bolivia, Ecuador y Perú fue estudiado minuciosamente por el etnógrafo historiador ucraniano John Murra
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Fruto del granado, de forma globosa, con diámetro de unos diez centímetros, y coronado por un tubo corto y con dientecitos, resto de los sépalos del cáliz; corteza de color amarillento rojizo, delgada y correosa, que cubre multitud de granos encarnados, jugosos, dulces unas veces, agridulces otras, separados en varios grupos por tabiques membranosos, y cada uno con una pepita blanquecina algo amarga. Es comestible apreciado, refrescante, y se emplea en medicina contra las enfermedades de la garganta. encima de todo, un terrón de azúcar quemado, a través del que se llenaba de agua hirviendo la infusión John Víctor Murra (Odesa, 24 de agosto de 1916 – † Nueva York, 16 de octubre de 2006) etnohistoriador ucraniano nacionalizado estadounidense , estudioso de las sociedades de la Civilización Quechua. Murra ha sido autor de los ya clásicos The Economic Organization of the Inca State (1956) Formaciones económicas y políticas del mundo andino (1975), entre mucho
