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EL HOMENAJE A LA LEGION CONDOR Y OTRAS PATOLOGIAS – por Josep A. Vidal

Este post de Josep A. Vidal é um comentário ao artigo de António Gomes Marques sobre Guernica  e à recente homenagem à Legião Condor. Compreendendo a dificuldade que a maioria de nós tem na leitura do catalão, amavelmente, Josep  escreve-nos em castelhano, “la hermosa lengua del enimigo”, como costumamos dizer – porque o inimigo é o Estado espanhol, obtuso e prisioneiro de um anacrónico sonho imperial e não a língua castelhana. A cultura,sobretudo a Literatura, gerada em torno da língua castelhana é esplendorosa. Muitos de nós – catalães, bascos, galegos, portugueses, a admiramos, lamentando que seja instrumento de repressão. Vamos dar a palavra a Josep A. Vidal:

 
Actos como el homenaje a la Legion Condor son una infamia. Creo que serían inconcebibles en otros países democráticos, donde, sin duda, serían además punibles. Pero, Spain is different. Muchos cadáveres de la Guerra Civil, cubiertos de tierra sin la menor dignidad, se pudren aún en las cunetas y en los que fueron campos de batalla o de vergüenza. Y quienes reivindican la memoria històrica son acusados de falta de generosidad, de no saber estar a la altura de la “necesaria” concordia ni del pacto convivencial de la Transición, ni de la generosidad necesaria para dejar atrás el pasado y centrarse en el presente y el porvenir. En cambio, los afectos a la dictadura, nostálgicos del franquismo, y, entre ellos, algún ministro de Franco, todavía vivo, como el Sr. Utrera Molina, suegro del actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, pueden publicar, sin herir ningún escrúpulo histórico ni democrático entre buena parte de los defensores del “orden constitucional”, artículos laudatorios sobre el Dictador en el Web de la Fundación Francisco Franco.

Mientras el gobierno minimiza la importancia de actos como el de Aguilar de Campoo, y los consiente sin reparos siempre que se produzcan discretamente o sin demasiada publicidad, aplica un celo exagerado hasta lo ridículo en otras situaciones mucho más propias de la pluralidad e indicadoras de la buena salud democrática de la sociedad.

Dos ejemplos recientes: el ministerio de exteriores, mediante la embajada española en Holanda, ha prohibido esta misma semana la conferencia que, auspiciada por el Instituto Cervantes, el novelista catalán Albert Sánchez Piñol tenía que pronunciar en Utrecht con motivo de la presentación de la traducción holandesa de su novela “Victus” sobre la Guerra de Sucesión y los hechos del Onze de Setembre (caída de Barcelona en poder de Felipe V).

Y un segundo hecho aún más reciente y especialmente hilarante: en el marco de la Festa dels Miquelets, que se celebra en Olesa de Montserrat para conmemorar el 1714, tiene lugar una representación de los hechos de armas con la intervención de una serie de figurantes disfrazados convenientemente y armados de trabucos -“els trabucaires” o disparadores de trabucos son una tradición en Cataluña presente en numerosos actos festivos y fiestas mayores de muchos pueblos, e incluso en las grandes ciudades; pues bien, la Guardia Civil se ha personado en la fiesta para pedir “el permiso de armas” a los figurantes que participaban en la representación.

Así de ocupados están los ministerios del exterior y del interior en poner orden en Cataluña, donde los ciudadanos han decidido que quieren manifestar democráticamente, votando en una consulta sobre el derecho a decidir su futuro como país. Por eso, naturalmente, no tienen tiempo de entretenerse en minucias como ese homenaje a los ejecutores de la masacre de Gernika.

Son manifestaciones patológicas de los males endémicos en este extremo de Europa.

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