LA “RAYA” COMO FUENTE DE INSPIRACIÓN LITERARIA – 1 – por Moisés Cayetano Rosado

Moisés Cayetano Rosado, Doutorado em Geografia e História, é um precioso colaborador do nosso blogue. Amigo de Portugal,  estudioso da nossa cultura e da nossa História, apresenta este estudo sobre a influência da charneca raiana na literatura.

Imagem1(Quadro de Dorindo Carvalho)

 Hambre de tierras

Cuando leí Planicie heróica de Manuel Ribeiro, un escritor alentejano nacido en Beja, en 1878, comprendí aún más que la dureza de la vida campesina, de la vida de la inmensa mayoría de losImagem3 habitantes del suroeste peninsular ibérico, corría la misma suerte a un lado y otro de la frontera hispano-portuguesa, de la frontera extremeño-alentejana, donde una población abrumadora de jornaleros del campo vivían bajo la autoridad, bajo el capricho y bajo la tiranía de unos pocos. El “hambre de tierras” se había acentuado tras las desamortizaciones liberales de mediados del siglo XIX, que sometieron tierras eclesiásticas y comunales  a subasta pública, siendo compradas por la burguesía ascendente de la época, emparentada en buena parte con los terratenientes que ya desde la Reconquista medieval formaron inmensos señoríos.

A todos ruía -señala Manuel Ribeiro- uma ambição: ter. Ter terra, uma morada de casas, carro e parelha de bestas. Mas, por desgraça, a terra estava ainda em regime latifundiário. Alguns lordes dominicais, que ninguém conhecia, que nunca ninguém vira, senhoreavam as mayores herdades da redondeza, todas grandes como condados, e estendia o temor da sua soberania absoluta por tudo quanto a vista abarcava, léguas e léguas cuadradas de montado e lavra. Ninguém se insurgia. Tudo achava legítima a posse: cada um é señor daquilo que é seu. Mas roía-os o desespero desta sina maldita que lhes fechavam a eles e a seus filos, como fechara já a seus pais, a posse daquela terra que eles tinham criado e feito com tanto esforço e amor, a terra que era o seu sangue e vida, e que um qualquer que a não conhecia nem andava nela, podia orgullosamente dizer: É minha! – e deitá-los para fora dela, quando muito bem quisesse.

Imagem4 Coetáneo de este autor, al otro lado de la “raya”, es Felipe Trigo, nacido en Villanueva de la Serena en 1865. La carga social y crítica de todas sus novelas es notable; de un fuerte compromiso, de una firme y sostenida denuncia, que como en el caso de Ribeiro va dirigida contra un sistema socio-económico injusto, que mantiene en la miseria a una inmensa mayoría.

¡Pobre Patria -escribe en su novela Jarrapellejos, tanto más digna de cariño cuanto más decaída a la presente condición por torpezas de sus hombres!… Leguas y leguas de rañas, de estériles jarales, que se pudieran roturar; tierras que debieran cambiarse de cultivo; latifundios a repartir entre los pobres; saltos de agua en futura industria utilizables, y puntos de la ribera de más sencilla acometida para el riego de los campos…

Son dos ejemplos de escritores comprometidos con su entorno que hace ya un siglo publicaban una obra sólida, donde el mundo rural, el “hambre de tierras” y la injusta situación que contundentemente denuncian se complementa con un estilo suficientemente cuidado, literariamente válido, de calidad ejemplar, y que ha sido modelo en su generación y posteriores.

Reforma Agrária

Y ese “hambre de tierras” será condicionante de la vida política y social en todo el suroeste peninsular. Y así, cuando las circunstancias políticas lo permitan, las masas campesinas tratarán de saciarla intentando remover las estructuras de propiedad, realizar la reforma agraria que les garantice el trabajo y el pan.

La historiografía nos documenta con precisión los movimientos políticos, sindicales, colectivos en general que lucharon en cada momento por conseguirlo, pero nada más “plástico”, claro y contundente que la obra de nuestros escritores.

Pues ese otro año de 1933 -narra el cacereño Pedro de Lorenzo en su novela Gran Café, que es al que me refiero, otra vez se fueron a las fincas. Y otra vez la Guardia Civil mandó desalojar las tierras ocupadas. Había terrenos que no se cultivaban desde mediado el siglo XIX. Fincas de pasto y encina. La más parcelada ese año fue Las Golondrinas, lindera  a La Quintana. Las Golondrinas es una dehesa enorme. Se les aconsejó, al echarlos, que aguardasen la reforma agraria. Y lo que ellos decían:

– Para entonces ya se ha pasado el tempero.

Sí, porque la gran aspiración del reparto de tierras, del cultivo de tantas grandes fincas sometidas a sangrante abandono por sus dueños poderosos, era prioritaria para los trabajadores del campo, que se desesperaban ante la lentitud de las disposiciones oficiales, del retraso en la publicación de leyes, decretos, órdenes, reglamentos, que no acababan nunca de dar luz verde a las reivindicaciones que fueron banderas de los procesos políticos del momento. En el caso expuesto por Pedro de Lorenzo, de las fuerzas políticas de izquierda en el poder durante la primera etapa de la II República española (1931-1933). Pero igual ocurrirá con Portugal y su “Revolução dos Cravos” de 1974. Son muchos los escritores que lo recogen en sus obras, pero tal vez la más “universal” sea Levantado do Chão -ampliamente difundida en España- de José Saramago, donde podemos leer:

Estava o trigo na terra e não o ceifaram, não o deixam ceifar, searas abandonadas, e quando os homens vão pedir trabalho, Não há trabalho, que é isto, que libertação foi esta, então já se fala que vai acabar a guerra em África e não acaba esta do latifúndio. Tanto se apregoou de mudanças e de esperanças, saíram as tropas dos quartéis, coroaram-se os canhões de ramos de eucalipto e os cravos encarnados, diga vermelhos, minha senhora, diga vermelhos, que agora já se pode, andam aí a rádio e a televisão a pregar democracias e outras igualdades, e eu quero trabalhar e não tenho onde, quem me explica que revolução é esta

 Hay un sentimiento en ambos autores de frustración clara por la falta de cumplimiento de promesas. Por los recortes a los sueños tan repetidos, sentidos, de la inmensa mayoría del pueblo. Por la dureza de una vida que no cambia…

Esta obra de Saramago, Levantado do Chão es el gran testimonio de la vida alentejana de todo el siglo XX, o más bien desde finales del siglo XIX hasta los momentos álgidos de la Revolución de 1974-75. Una auténtica historia socio-política novelada de alta calidad e innovación técnica en la manera de novelar con la que situamos claramente la vida en la “raya”, de un lado y otro de la frontera: el campesinado y su miseria; los terratenientes y su impúdica opulencia; la dictadura política -Salazar en Portugal, Franco en España-, que cuenta con el arma terrible de su Guardia Republicana y Guardia Civil respectivamente para mantener el “orden” en los campos y pueblos de las zonas campesinas, así como con la eficaz colaboración “persuasiva” de la iglesia católica y los curas rurales, en su inmensa mayoría.

 (Conclui amanhã)

Imagem2

(Capas realizadas por Dorindo Carvalho durante o período que se seguiu à Revolução de Abril)

Leave a Reply