VISITA A MONSARAZ – por Moisés Cayetano Rosado

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Hoy sábado, en una visita a Monsaraz, organizada por la Universidade Sénior de Reguengos de Monsaraz (con apoyo del Município de Reguengos de Monsaraz,  abierta a toda la comunidad y orientada por la Mestre Ana Paula Amendoeira), he visto el Fresco do Bom e do Mau Juíz, de finales del siglo XV -descubierto en 1958-, que está en los Antigos Paços da Audiência.

Viene muy al caso de ahora (¡pasados más de 500 años!). Podéis ver en la foto, a la izquierda, al Buen Juez (o el buen político) con la mirada al frente, dispuesto a profundizar en la verdad; a la derecha, el Mal Juez (o el mal político), mirando a un lado y otro, con la mano derecha extendida, esperando recibir un regalo (en este caso unas perdices, como podría ser un sobre con ¿…?). Arriba, Cristo en Majestad, frontal e hierático, simbolizando la soberanía (podría ser “el pueblo”), que al final decidirá sobre cada caso.
Instructivo mural, de lo mejor del arte bajomedieval peninsular, que asombra por su belleza y su clarividencia.
En cuanto al resto de la visita, siempre el encanto de las calles cubiertas minuciosa y pacientemente con piedras de pizarra; las casas encaladas de blanco; las chimeneas tan airosas; las puertas de arcos ojivales; los tejados bajos y brillantes; el algibe repleto de agua, con su gran bóveda de cañón y arcos fajones de medio punto; las terrazas; la Igreja Matriz, ese gran salón vertical e increíble; el castillo medieval adaptado a la artillería, transformado en plaza para touradas; las tiendas de artesanía con buena calidad y oficios que se pierden de torno, cestería, tejido, etc.; los pequeños restaurantes de buen gusto; los refuerzos abaluartados del siglo XVII; el cromlech cercano salvado de la inundación del barragem; toda la campiña mediterránea que se avista; el gran lago de Alqueva enseñoreando el horizonte…
Monsaraz para pasear, para recrearse serenamente en la belleza urbana diseñada ex-profeso -como nos recordaría Ana Paula-; para relajarse, para disfrutar del arte, la artesanía, el paisaje… los silencios. Goce sereno para los sentidos, para la inteligencia. Tesoro alentejano para el mundo.

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