O Professor Raúl Iturra, terminadas as suas lições de Etnopsicologia da Infância, oferece-nos uma nova série – MEMORIAS DE UN EXTRANJERO EXTRAVAGANTE que começaremos amanhã a publicar no habitual horário dedicado à Antropologia – as 14 horas.
Texto que conservamos no original em castelhano, constitui um testemunho autobiográfico e um estudo da história recente do Chile. Na introdução diz Rúl Iturra:
… dedico este texto de memorias a mis hermanos y sus descendientes, en mis últimos años de vida, recordando esos cortos años en que vivimos juntos, especialmente en la infancia y lo divertido que era jugar a la vida….ahora que ella va acabando para mí….los recuerdos y el cariño continúan vivos en estas letras… I-El Pino Era una alegría llegar a las trancas que impedía entrar al fundo. Del otro lado me esperaba mi amigo Sergio con mi caballo preparado, ensillado y con las riendas a ser masticadas por el blanco caballo que mi padre me regalara en el día en que cumplí cinco años. Le parecía ser una edad adecuada para andar montado sólo, sin ser un remolque para el caballo del segundo marido de mi abuela, su madre. Ese marido, Estanislao el Imponente, que mucha paciencia gastó conmigo, llevándome entre la estación y el fundo. Habituado estaba él a correr a caballo, sin que su cuerpo se moviera ni un milímetro al galopar, era grande y pesado el marido de la abuela, tenía que usar caballos fuertes para resistir el embate de esos ochenta kilos sobre el lomo. Era el tipo de caballo que el papá también sabía usar, grande, inmenso, galopante. Un tipo de animal que me daba cobijo cuando él me llevaba, con mis flacos tres años debajo de su manta, para no mojarme con la persistente lluvia del sur que no perdonaba a nadie, mucho menos en Concepción en que llover era un hábito…
A partir de amanhã às 14 horas – MEMORIAS DE UN EXTRANJERO EXTRAVAGANTE


Mi nombre es Angélica Aravena Herrera, hija de José Angel Aravena Merino (también Ingeniero de la Armada de Chile) y de Domitila Herrera Merino, nieta de Estanislao Aravena Riveros y por parte de madre Domitila Merino Briceño. He dado con esta página buscando el nombre escrito en la tumba de mi abuelo, y me encuentro con este texto, el cual menciona el fundo El Pino, en el cual queda un pequeño pedazo de casa y los cipreces milenarios aun están en pie.
Junto a mi familia nos ha encantado la historia, ya que nuestros padres nos nombraban a la tías Lucrecia, Carolina, otros nombres mencionados y lo hermoso que era el fundo, siempre estuvieron en nuestras memorias.