4. LOS POETAS DE LOS AÑOS 30 Y LA “GENERACIÓN DE LOS 50”
El siglo XX está plagado de grandes escritores que ponen su arte consumado al servicio de unos ideales. Y que se juegan por ello su seguridad y su vida, como es el caso de los que durante la Guerra Civil española recorrían los frentes y trincheras, llevando al extremo su compromiso ético.
¿Quién no recuerda ahora a Rafael Alberti y sus versos llenos de amor, de ternura y emoción solidaria? Ese poema a “Los niños de Extremadura”, tan real e increíble:
Los niños de Extremadura
van descalzos.
¿Quién les robó los zapatos?
Les hiere el calor y el frío.
¿Quién les rompió los vestidos?
La lluvia
les moja el sueño y la cama.
¿Quién les derribó la casa?
No saben
los nombres de las estrellas.
¿Quién les derribó las escuelas?
Los niños de Extremadura
son serios.
¿Quién fue el ladrón de sus juegos?
Todos sabemos, todos sabían la respuesta a sus interrogantes, a sus denuncias rotundas. Como también la contestación a las preguntas finales de estos otros versos de Miguel Hernández, de su poema “El niño yuntero”:
Me duele ese niño hambriento
como una grandiosa espina
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.
¿Quién salvará a ese chiquillo
menor que un grano de arena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esa cadena?
Estos “poetas de trinchera” de los años 30, que unen universalidad y localismo de manera mágica -no olvidemos a Federico García Lorca, tan comprometido como los anteriores, y asesinado por ello en plena guerra, como muerto en la cárcel fue Miguel Hernández y errante en el exilio media vida Alberti- son la imagen depurada de los dos compromisos -ético y estético- llevados a sus más profundas consecuencias.
Más adelante, a pesar de las represiones, surge una generación de lujo en la literatura española, la llamada “Generación de los 50”, que tiene figuras tan impresionantes como Gabriel Celaya, Blas de Otero, José Hierro,
Eladio Cabañero… o los extremeños Manuel Pacheco y Luis Álvarez Lencero.
Celaya escribe en su poema “La poesía es un arma cargada de futuro” unos versos contundentes, de gran beligerancia:
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que lavándose las manos se desentienden y evaden. 19
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Son unos años de explosivo compromiso social en medio de la difícil situación de “Guerra Fría” mundial, la “caza de brujas” en el mundo occidental -viéndose “comunistas enemigos” por todas partes-, las dictaduras crueles de Iberoamérica.
De esta última zona nos vendrá el “boom” literario de los años sesenta, con su realismo mágico y su firme compromiso con los débiles, infatigable denunciador de tiranías. ¿Cómo no recordar “El Señor Presidente”, del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, o “El otoño del Patriarca”, del colombiano Gabriel García Márquez, que denuncian magistralmente las brutales dictaduras de sus países desangrados? ¿Y los versos desgarrados de Pablo Neruda en su “Canto general”, auténtico alegato acusador de las brutalidades cometidas en América durante y después de su conquista?
En el teatro, se reafirma el compromiso por manos de autores de la talla de Bertolt Brecht o de los españoles Alfonso Sastre, Antonio Buero Vallejo o Manuel Martínez Mediero, extremeño éste último, de la siguiente generación literaria, finamente irónico y crítico con los políticos autócratas y su entorno, habiendo retratado como pocos las lamentables dictaduras ibéricas, de Franco en España y Salazar en Portugal. Así, en “Las largas vacaciones de Oliveira Salazar” leemos cosas como éstas:
SALAZAR.- ¿De Humberto Delgado qué se sabe…?1
1 Humberto Delgado: general del ejército portugués, opositor al régimen de Salazar, asesinado por los servicios secretos de éste en la frontera extremeño-alentejana, en la provincia de Badajoz.
SILVA.- (Que no entiende nada.) Bueno, de Humberto Delgado ya sabe su excelencia…
SALAZAR.- Quiero informaciones puntuales…
SILVA.- Fue asesinado en Villanueva del Fresno, Badajoz, en febrero del año mil novecientos sesenta y cinco… Los autores al parecer fueron unos italianos que lo acompañaban…
SALAZAR.- ¿Está seguro de que ha muerto…?
SILVA.- Su excelencia estuvo puntualmente informado. 20
O más adelante:
CARDENAL CEREJEIRA.- Me daba el olfato que estabas muy enfadado conmigo y veo que me lo confirmas… Estás como un león enjaulado… Cómo eres, Antonio. No hay forma de cambiarte…
SALAZAR.- Esa palabra la desterré hace tiempo de Portugal… Concretamente desde 1932… El cambio en Portugal lo hice yo y fuisteis muchos los que me ayudasteis… Los monárquicos lo aceptaron cuando don Manuel moría el pobrecillo en Londres, sin descendencia; los trabajadores, como no querían privilegios, se los prohibí terminantemente; los partidos se cocieron en su propia inutilidad; de los republicanos logré que sublimaran, salvo alguna excepción, los valores permanentes de la patria, y a los católicos os puse a hacer obras de caridad y tómbolas de beneficencia… Ahora no sé por qué os habéis propuesto tirarlo todo por la borda… De Occidente no va a quedar ni una sola pavesa… Rusia está que se frota las manos… Menos mal que Jesucristo adelantará el Juicio Universal… Sí, Manuel, el Juicio Universal está cada día más cercano. Y tengo que confesarte un presentimiento: ni tú ni Pablo VI estaréis ese día en la diestra de Dios Padre…
