UN VISTAZO A LA FRONTERA EXTREMEÑO-ALENTEJANA DESDE LOS LIBROS – 2 – por Moisés Cayetano Rosado

 

Los hombres parados en las plazas, buscando el mínimo jornal que no les llega, o que lo hace en cantidades tan ridículas que no da para saciar el hambre arrastrada por generaciones. Nuestro entrañable poeta Luis Álvarez Lencero lo expresaba con estos versos contundentes:
En la plaza del pueblo
sólo hay hombres callados.
No trabajan, no tienen
quien les dé algún trabajo.
Yo no sé qué pan comen,
porque el pan de los amos
se está poniendo duro
y el comerlo hace daño.
¿Qué piensan estos hombres
que nacieron esclavos?
A un lado y otro de la frontera, la penosa situación socio-económica de la inmensa mayoría de la población, desembocará muchas veces en una violencia inusitada que conduce a grandes sangrías, a fuertes luchas de clase que se saldan con víctimas mortales fundamentalmente del lado de los débiles. Serán las represiones de las “fuerzas de orden” o de la situación extrema de enfrentamiento que llevaron a nuestras Un vistazo a la frontera desde los libros crueles dictaduras ibéricas. Y que otras veces se resuelven “limpiamente” para los poseedores: el enfrentamiento se efectúa entre los propios indigentes que se disputan la jornada escasa, miserable. ¡Qué páginas las de José Saramago retratando esta situación en su libro Levantado do Chão!:
Están ahora los dos grupos de jornaleros frente a frente, diez pasos los separan. Dicen los del norte, Hay leyes, fuimos contratados y queremos trabajar. Dicen los del sur, Aguantáis que os paguen menos, venís aquí a perjudicarnos, marchaos a vuestra tierra, ratinhos. Dicen los del norte, En nuestra tierra no hay trabajo, sólo piedras y aliagas, somos de la Beira, no nos llaméis ratinhos, que es ofensa. Dicen los del sur, Ratinhos, sois ratones, venís a roer nuestros mendrugos. Dicen los del norte, Tenemos hambre. Dicen los del sur, También nosotros, pero no queremos sujetarnos a esta miseria, si aceptáis trabajar por ese jornal, nos quedamos nosotros sin trabajo.
Pedro Macías García mostraba esto mismo en los conflictos de frontera a poco de comenzar el siglo XX, en ponencia que presentó al Encuentro sobre relaciones Alentejo-Extremadura en el siglo XX, publicado monográficamente en O Pelourinho, en 1996:

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