Si ya hay buenos proyectos en marcha de los “Pueblos de la raya” extremeño-alentejanos -algunos dando interesantes frutos, por la promoción turística de la zona, en sus aspectos monumental, paisajístico, gastronómico, etc.-, no existe, en cambio, un estudio de posibilidades sobre los pueblos que del este al oeste son ribereños de nuestros ríos principales. Me refiero al Tajo y al Guadiana, con sus afluentes.
Los pueblos bañados por ambos ríos pertenecen fundamentalmente a las comunidades autónomas españolas de Castilla-León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, y a las regiones portuguesas de Beira Baixa, Ribatejo, Lisboa, Alentejo y Algarve.
O sea, un importante territorio del oeste peninsular muy necesitado de actuaciones comunes en temas medioambientales, de patrimonio histórico ligado a economía y ocio de los ríos peninsulares, y de recuperación de una identidad difusa que en el pasado tuvo mucho en común.
Sería muy conveniente empezar por algunas actuaciones que nos lleven a mayores proyectos. Ya hace casi seis años, Elvas organizó un Congreso Internacional de los ríos Caya y Guadiana que iniciaba ese camino, ratificado en un segundo Congreso hace dos años, pero no ha habido respuesta municipal, provincial o regional en España que coja el testigo y potencie un Congreso de mayor entidad.
De otra parte, para los días 8 y 9 de junio próximos, Campo Maior organiza la “II Conferencia Internacional sobre Alentejo y el Agua” (tras haber organizado doce años atrás el primero), con el objetivo de equipar al Guadiana con un nuevo modelo de ordenamiento y gestión.
No sería malo que ahora, en este momento de conformación de programas electorales y de gobierno para el próximo futuro en nuestra Comunidad extremeña, haya instituciones que se decidan a proseguir el camino abierto por Elvas y Campo Maior. Una institucionalización de Encuentros que estudien las posibilidades de nuestros ríos como recursos ecológicos, económicos, productivos…; como fuente de estudios patrimoniales, arqueológicos, históricos, sociológicos, etnográficos…; como potenciadores de nuestra oferta turística, deportiva, gastronómica, de ocio en general, etc. Seguidos, eso sí, de actuaciones reales en los terrenos político, empresariales, sociales, etc.
Los pueblos del Tajo y del Guadiana tienen su centro en Extremadura. Extremadura, por ello, debe coger el testigo y comenzar otra nueva actuación que nos impulse en el liderazgo, cada vez más firme, del oeste peninsular.
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