¿POR QUÉ UNAS JORNADAS PARA VALORAR LAS FORTIFICACIONES ABALUARTADAS? – por Moisés Cayetano Rosado

Grupos de   referencia en las fortificaciones abaluartadas  o de refuerzos “a la moderna”

En la tarde del viernes 19 y la mañana del sábado 20 de octubre, se celebrarán en el Patio de Columnas de la Diputación Provincial de Badajoz unas “Jornadas sobre valoración del patrimonio abaluartado de la Raya”, en cuya organización están involucradas las asociaciones de Amigos de Badajoz y la Cívica Ciudad de Badajoz, así como la Diputación Provincial y el Grupo de facebook “Fortificaciones abaluartadas de la Raya a Patrimonio Mundial”.

¿Por qué se han organizado estas Jornadas aquí y ahora? Se han organizado aquí porque Badajoz es una de las poblaciones con más posibilidades de optar con éxito a la extensión de Patrimonio de la Humanidad, denominación obtenida por las fortificaciones de Elvas en el pasado mes de junio, en reunión de la UNESCO; Badajoz es “la otras cara del espejo” de Elvas en cuanto a explicación histórica de sus amurallamientos, al tiempo que resulta ser la plaza más cercana en los enfrentamientos, lo que obligó a dotarse de dicho patrimonio una con respecto a la otra, siendo considerable y en buen estado general el que Badajoz conserva.

Y se han organizado ahora, porque es necesario resaltar sin más demora el éxito obtenido por nuestros vecinos, de lo que se encargará uno de los estudiosos más rigurosos del mismo: el teniente coronel José Ribeiro, subdirector del Museu Militar; porque es conveniente dar a conocer las recientes rehabilitaciones abordadas en la ciudad: la del revellín de San Roque (que la detallará su arquitecto, Javier Carpio Villa) y la del hornabeque de la cabeza exterior del Puente Viejo (lo que abordará su arqueólogo responsable, José Antonio Espada Belmonte); porque es oportuno reflexionar sobre la próxima actuación que aquí se hará en el patrimonio abaluartado: la del Fuerte de San Cristóbal (que analizará el historiador Julián García Blanco, seguramente el mejor conocedor del mismo).

Al tiempo, se hará un repaso de otro vecino con posibilidades de obtener la calificación de Patrimonio Mundial por Extensión: Campo Maior -poco conocida, a pesar de sus valores, y formando triángulo geográfico e histórico con las anteriores- lo que correrá a cargo del historiador Francisco Galego, que actualmente prepara las conmemoraciones del Tricentenario del cerco de la población en octubre de 1712. Y, como encuadre general, a mí me cabe la responsabilidad de tratar sobre “La red abaluartada de la Raya. Su valor de conjunto y actuaciones de futuro”.

Como colofón de las mismas, se girará una visita al mencionado Fuerte de San Cristóbal, que posiblemente sea la última visita guiada que se organice antes de las obras previstas y sobre las que recientemente mucho se ha polemizado, siendo éste un buen momento para exponer los criterios de rehabilitación con serenidad y rigor, si es que caben precisiones que eviten problemas y lamentos en el futuro.

De entrada libre, las intervenciones serán seguidas de coloquio y debate abierto a todos los asistentes, que esperamos procedan de los diversos puntos de la Raya, e interesados por el Patrimonio Cultural en general.

Publicado por Moisés Cayetano Rosado en 08:37 2 comentarios:

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martes, 16 de octubre de 2012

LA INGRATA TAREA DE DEFENDER EL PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

       
Fortaleza de Guincho, al norte de Lisboa

Por Moisés Cayetano Rosado

A pesar de que ya en la Carta de Atenas de 1931 se sientan las bases de lo que debe ser una rehabilitación respetuosa con los bienes patrimoniales histórico-artísticos, y de que en ella se han ido basando otros acuerdos internacionales y leyes nacionales, regionales y normas locales hasta el día de hoy, las adulteraciones en las obras acometidas en los mismos siguen siendo una constante.

Generalmente, se prohíben las restauraciones de estilo y se recomienda la estricta conservación. Así, reconstruir lo que el tiempo ha echado abajo, tratando de crear la falsa sensación de que “allí no ha pasado nada”, quedando el monumento tal como debió estar en el momento de su construcción, es un fraude condenado. No digamos reinterpretarlo fantasiosamente, echándole imaginación romántica a los hechos históricos, como a un cuento de Hadas. O hacer tabla rasa de parte del legado, porque gusta menos, imponiendo criterios “vanguardistas”.

Por eso, como suelen decir los arqueólogos: mejor no tocar a destruir las huellas que nos ayuden a comprender la realidad del pasado que hemos heredado. Y una vez que se decida actuar, respetar todo lo que es la lectura histórica del monumento y/o del conjunto, desde su concepción hasta que dejó de tener uso práctico, pasando a constituir un bien patrimonial.

Pero si presentamos a la opinión pública general una reinterpretación monumental edulcorada, enjoyada, vistosa y pintoresca, al lado de una actuación respetuosa con construcciones y ruinas reales, ciñéndose a reforzar sus estructuras, o haciendo una superposición discreta y diferencial… pues la inmensa mayoría seguro que se queda con la primera opción.

Y en ello se basan los políticos iletrados, altaneros y/o sin escrúpulos, que son la mayoría: el dictado de la ignorancia y del mal gusto en forma de pastiches. ¿No han visto el Forte do Guincho, al norte de Lisboa -quintaesencia “ejemplar” de todo ello-, transfigurado en hotel-restaurante de cinco estrellas, desde su pasado de fortaleza del siglo XVII? Pues hagan una encuesta y ya verán el deshacerse en elogios de una nutrida mayoría. Y no digo lo de nutrida por lo apetitoso de su restaurante, con su estrella Michelín. Lo digo porque son muchos los que verán que el transformismo lo ha favorecido y “¡ojalá hiciéramos lo mismo con tantos otros monumentos que tenemos pendiente de actuación por ahí!”.

Por eso la tarea es de una enorme ingratitud, ya que hay que soportar las descalificaciones de brutales gobernantes que se saltan las leyes a su antojo, y una jauría de sicarios dispuestos a sacar provecho propio del pastel y del pastiche.

Ahora bien, no por ello hay que cejar, sino al contrario persistir en la denuncia: denuncia pública, razonada, debatida, peleada en cuantos foros sea posible, incluidos los tribunales de justicia, que deben velar por las leyes, tantas veces dictadas para servir como papel de wáter, aunque no las publiquen en higiénicos rollos para poner al lado de pulcros inodoros.

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