EXTREMEÑOS POR JORDANIA – 5 – por Moisés Cayetano Rosado

Petra, el “plato fuerte” de Jordania          

Pero el “plato fuerte” de Jordania es la ciudad de Petra, a 230 kilómetros al sur de Ammán. Precedida por la “Pequeña Petra” -que es igualmente una magnífica ciudad a la que se accede por un estrecho cañón, digna de una visita detenida, con la ventaja de una menor masificación-, esta urbe de piedra rosa llegó a ser el centro del comercio de Arabia y el principal destino de las rutas caravaneras procedentes del Extremo Oriente.

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Fundada hace más de 2.000 años, lo que hoy contemplamos es esencialmente una “ciudad de los muertos”, pues las excavaciones en la roca arenisca que son la admiración del mundo hoy día eran estancias para depositar los féretros de los difuntos, labrándose las fachadas de forma monumental, grandiosa e inigualable. La roca se trabajaba de arriba abajo, accediendo por escaleras laterales realizadas en la misma piedra; los canteros conseguían fachadas de inusitada armonía, siendo cada obra una lección de arte, con precisiones matemáticas, consiguiendo darle a los inmensos bloques de piedra un aire de levedad, desenvoltura, espacios libres, realmente increíbles.

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El derroche de columnas, capiteles nabateos (sus constructores), frontones, cornisas, hornacinas, templetes superiores de bulto redondo… adquieren la perfección en el llamado  Khazneh Firaoun (Tesoro del Faraón) -con 40 metros de altura y 28 de ancho-, al comienzo de la ciudad, tras pasar por el desfiladero que nos lleva a ella, también labrado con hornacinas, tumbas y templetes, así como con conducciones para agua que llevaban al interior, donde habitaban los nabateos.

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Más adelante, las tumbas de la Urna, de la Seda, del Palacio (la fachada más grande, con 49 metros de ancho y 46 de alto), a la derecha, nos aparecen entre otras múltiples y abigarradas construcciones; a la izquierda presentan aportaciones romanas: teatro, templo y otras construcciones igualmente labrados en la roca.

Arriba, tras subir más de ochocientos escalones, nos espera el Deir (Monasterio), de dimensiones parecidas al Palacio y estilo constructivo similar al Khaznech Firaoun, si bien  totalmente exento, en tanto el Tesoro va encuadrado en un gigantesco alfiz pétreo.

La ciudad de Petra es Patrimonio de la Humanidad desde 1985, siendo uno de los sitios arqueológicos más célebres del mundo, con una mezcla prodigiosa de las tradiciones constructivas del Antiguo Oriente y la arquitectura helenística.

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