RETAGUARDIA FORTIFICADA EN LOS CONFLICTOS PENINSULARES-(III) –por Moisés Cayetano Rosado

PLANTAS DE LAS FORTIFICACIONES ARTILLADA Y ATENAZADA DE VILA VIÇOSA.

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Iniciada por su padre, D. Afonso III, la cerca de la Villa se levanta fundamentalmente durante el reinado de D. Dinis, erigiéndose en 1297 como una fortificación gótica, con manifiesta capacidad ofensiva: Torre del Homenaje situada en el extremo de aproximación del enemigo; tres puertas de entrada al recinto con torreones cilíndricos (dos de ellas al amparo de la Torre del Homenaje y otra en el extremo opuesto); diez torreones cuadrangulares más en los paños de las murallas; torre albarrana protegiendo otra puerta de entrada y ermita de Nuestra Senhora de los Remedios, así como amplio adarve recorriendo el amurallamiento, con diversos accesos al mismo desde el interior de la Plaza.

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El ingeniero militar y arquitecto francés Nicolau de Langres – al servicio de la Corona Portuguesa y sucesor de João Pascácio Cosmander como engenheiro da provincia de Alentejo a su muerte en 1648-, realizó un interesante levantamiento de la fortificación, en que ya la Torre del Homenaje medieval ha sido reemplazada por el castillo artillado que Francisco o Diogo de Arruda levantaron hacia 1520, terminándose de construir sobre 1537. Detalla el diseño perimetral de la fortificación, con una protección angular delante de la torre albarrana, ocho amplias manzanas urbanas en el caserío interior y al medio la Iglesia Matriz.

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El castillo artillado de Vila Viçosa, construido como se indica más arriba por los hermanos Arruda, por encargo de D. Jaime I, 4º Duque de Bragança, constituye una de las obras defensivas más notables de esta etapa de comienzos de la ofensiva pirobalística, que se asemeja al cercano de Evoramonte, de los mismos arquitectos, si bien éste presenta torreones en las cuatro esquinas y el de Vila Viçosa lo hace en dos, en la diagonal que corta la Cerca Vieja, en los ángulos Este y Oeste. El modelo es muy similar al diseñado años antes por Leonardo da Vinci para fortificaciones italianas, con amplísimo foso perimetral, torreones redondos en esquinas opuestas y puentes levadizos.

Estos torreones -con tres aperturas para la artillería superpuestas más otra disposición artillera en terraza en las caras que miran al foso y una apertura menos en la cada exterior- defendían la propia base del foso, las puertas de entrada, la media y la larga distancia respectivamente. La construcción del castillo implicó destruir parte de la cerca contigua, así como la puerta llamada “de Évora”, para no obstaculizar la propia defensa artillera.

Esta mutilación no la contemplará Nicolau de Langres en el proyecto que presenta de fortificación abaluartada para Vila Viçosa en 1661 aproximadamente, y que resulta seguramente el más ambicioso, completo, imponente, de los que realiza como Coronel Superintendente dos Engenheiros, título que le otorga D. João IV.

El diseño respeta tanto el propio castillo artillado como la cerca medieval. La rodea y extiende la fortificación abaluartada a toda la Villa Baja, dotándola de siete baluartes completos y cuatro semibaluartes (dos sobre la cortina exterior de la muralla medieval, lindando uno con el castillo, que presenta otro más protegiendo el torreón exterior), con anchos fosos, paseos de ronda y plazas de armas. De este último semibaluarte parte una “obra coronada” con un semibaluarte y dos baluartes. Exteriormente, hacia los padrastros que forman los cerros da Boavista, de Ficalho, da Força y de São Bento, planifica cuatro amplios hornabeques, los dos últimos con revellines.

La obra, como ocurriría en la mayoría de las plazas de guerra, no llegó a ejecutarse por falta de fondos económicos para una empresa tan gravosa, que además implicaría una numerosa guarnición y equipamiento artillero.

No obstante las intervenciones de João Pascácio Cosmander y Jean Gillot en los primeros años de la Guerra de Restauração, el Marqués de Leganés -general del Ejército de Extremadura- entró y saqueó en 1645 la población, que estaba dotada aún de pobres defensas. Una segunda intervención, Nicolau de Langres y el Duque de Schomberg incidirán en defensas atenazadas que reforzarán en buena parte al propio castillo artillado, así como la cerca de la Ciudad Baja.

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En un plano de autor desconocido de finales de la década de 1660 (copiado por el cartógrafo y grabador Nicolás de Fer en 1705), se nos presenta el proyecto completo de esta segunda etapa del conflicto peninsular, con fortificación atenazada del castillo, abaluartada de la Villa Alta o Vieja, con redientes la Villa Baja, más el Forte de S. Bento. Menos ambiciosa que el proyecto de Nicolau de Langres en cuanto a la cerca exterior y a los complementos defensivos sobre los padrastros, sin embargo, “acoraza” más al castillo y la primitiva cerca medieval, a la que suplanta, menos en su cortina noroeste, protegida por amplio revellín con flancos.

Nicolás de Fer recrea en su copia los campos de alrededor, dibujando cultivos, arboledas y caminos, e introduce una amplia leyenda (con algunas inexactitudes) sobre el conjunto fortificado. Y así, presenta en el ángulo superior izquierdo al Forte de S. Bento (cuadrado de cuatro baluartes comunicado con la cerca exterior), aunque sin las plazas de armas comunicadas que tiene el plano anónimo que le sirve de base, y que éste además prolonga por todo el paño de la cara noroeste de la cerca.

La Villa Alta está rodeada por tres baluartes, dos semibaluartes y tres contraguardias (resguardando expresamente las puntas de los ángulos E., SE .y SO. del castillo artillado); el castillo, además, se protege con seis ángulos atenazados y un hornabeque hacia la Villa Alta, al NO. La Villa Nueva, como dice Nicolás de Fer “est couverte d’une tranchée Flanquée de Redants”.

El Marqués de Caracena, Capitán General del Ejército y Gobernador de la Provincia de Extremadura, sitió la población en junio de 1665, abriendo brecha el día 15 en el ángulo O., y llegando a entrar en el interior. Acudió en auxilio de la población el Marqués de Marialva, que logra una definitiva victoria en la Batalla de Montes Claros, el 17 de junio, lo que ayuda eficazmente a decantar la suerte a favor de Portugal en esta larga Guerra de Restauração, en que Vila Viçosa tuvo tanta presencia política (allí se decidió el levantamiento y liderazgo del Duque de Bragança, allí se fortificó y sitió, y allí se motivó la decisiva Batalla de Montes Claros).

Posteriormente, en la Guerra de Sucesión a la Corona española (1701-1714), en que nuevamente la Raya se ve envuelta en un sangriento proceso de incursiones, pillajes, sitios, ocupaciones y batallas, Vila Viçosa no se verá afectada de una forma decisiva, y apenas pasan en sus alrededores ligeras escaramuzas. Nada comparable con lo que vivirá la vanguardia de frontera, y en especial las vecinas por el E. Olivença, Elvas y Campo Maior, “tenaza geográfica y estratégica” frente a Badajoz.

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De unos años después -1755 aproximadamente- se conserva un interesante plano atribuido a los ingenieros Miguel Luís Jacob y Luís Afonso Cabral Godinho, relativo a la Villa Alta y su castillo artillado. Presenta a éste con una “coraza de seis tenazas” y hornabeque hacia la población que ya vimos en los anteriores planos, más otra tenaza exterior en el E., redientes al NE. y O., tres baluartes en la cortina NO. de la fortaleza medieval (dos de esquina y uno al medio, protegiendo la Porta de Estremoz), más foso perimetral, camino cubierto y explanada.

En mayo y junio de 1801, sufrirá invasión y saqueo el castillo de parte de las tropas españolas en los enfrentamiento que lidera el español Godoy en combinación con Francia, y que le supondrá a Portugal la pérdida de Olivença. Algo que se repetirá en las Guerras Peninsulares por la invasión francesa, en 1808, siendo saqueado el castillo, lo que no pueden evitar sus defensas artilleras y atenazadas, insuficientes para los avances y potencia pirobalística de la época.

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