DIÁSPORA. ANTONIO BRAZ, UN ELVENSE EN EL FRENTE DE BATALLA (y II), Por Moisés Cayetano Rosado

La Batalha de La Lys.

En la Batalla de la Lys, 9 de abril de 1918, los ejércitos alemanes causaron una resonante derrota a las tropas portuguesas, que constituye una de las mayores catástrofes militares portuguesas después de la batalla de Alcazarquivir en 1578. Los hombres del CEP (Cuerpo Expedicionario Portugués) estaban agotados, pésimamente alimentados, sujetos a un clima despiadado de lluvia y frío que hacía insoportable la vida en las trincheras, fatalmente equipados y deficientemente armados.

El día anterior, el ejército británico había ordenado la retirada de la primera división del sector portugués. La segunda división se disponía a hacer lo mismo, pero se sorprendió durante la noche con un bombardeo alemán abrumador. Impotentes para aguantar el embate de las 4 divisiones alemanas, del sexto ejército, con cerca de 50.000 hombres (ellos eran 20.000), las tropas portuguesas en sólo 4 horas de batalla tuvieron 500 hombres muertos y 6.500 heridos, desaparecidos y presos, más de un tercio de las fuerzas disponibles.

Para los miles de cautivos, vendrían a continuación 8 meses de humillaciones por parte de un ejército vencedor de la Batalla, prepotente, violento, que incluso en muchos casos recurrió a la rapiña de sus pertenencias y al maltrato físico. Una vez más, el hambre, el frío, la desolación, serían sus compañeros en los campos de concentración habilitados por los alemanes para recogerlos.En su libro “Cómo los prisioneros portugueses fueron tratados por los alemanes” (Tipografía Popular de Elvas) publicado en 1935, Antonio Braz dedicó un capítulo entero al tema, dándole un título muy ilustrativo: “Abandonados!”: Os prisioneiros portugueses foram, certamente, os mais abandonados e o que lutaram com maiores dificuldades na Alemanha. Sem dinheiro na sua grande maioria, todos sem comida, era um horror o nosso viver! (pág. 53). Mal trato y abandono en que el capitán elvense denuncia a los propios alemanes, pero también a las autoridades portuguesas.

António Braz prisionero en Alemania

António Braz prisionero en Alemania

Regreso y años finales en Elvas.

Regresado a Elvas a finales de enero -tras la liberación el 24 de diciembre de 1918-, en los años 20 el capitán António Braz desempeñó funciones como Gobernador do Forte da Graça e Comandante do Depósito Disciplinar, donde desenvolvió una acción eficaz en cuanto al trato a los prisioneros militares y políticos a su cargo, al tiempo que contribuyó al adecentamiento, acondicionamiento y rehabilitación del Fuerte.

En la década del 30, se pre-jubiló, acogiéndose a una decisión de Salazar para los combatientes que hubieran sufrido el efecto de los gases enemigos en la Guerra, pasando a tener una intensa actividad periodística en la prensa de Elvas (Jornal de Elvas y El Elvense), donde escribió sobre la vida militar, las experiencias en África, Francia y Alemania, y defendió el patrimonio histórico de la ciudad, con una extraordinario visión del papel histórico-artístico-monumental de las fortificaciones elvenses: algo encomiable en medio de un “clima” general en las autoridades, medios de comunicación social y ciudadanía partidarios de la demolición de las mismas, alegando ser un “corsé que aprisiona”, enemigas del progreso urbanístico y fuente de suciedad e infecciones.

Muy interesante resulta, también, su visión de la Guerra Civil española y la relación con los refugiados republicanos en Portugal: Os espanhois até a comida dos cães chegavam a roubar… (“Memórias esquecidas”, pág. 458), dado su estado famélico. Y aporta el conocimiento de conductas emotivas: Havia quem chegasse a fazer pão para lhes dar, mas ninguém podia saber por causa da nossa polícia que estava sempre atenta para os denunciar (Ibídem. pág. 458), referenciando para ello Isabel Braz el libro de Rodrígues Ferreria “Guerra Civil de Espanha – Na Memória de Barrancos”, así como apasionantes experiencias familiares del momento.

Son también de interés, en las últimas páginas del libro, sus reflexiones sobre el salazarismo, lamentándose del Triste País este que se amarrou a um homem que já nada lhe pode oferecer (Ibídem. pág. 482).

¡Clarividente ciudadano, que murió en 1968, en Elvas, a los 91 años, y que bien merece un afectuoso recordatorio y homenaje!

About moisescayetanorosado

Maestro de Primera Enseñanza. Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Eduación. Licenciado y doctor en Geografía e Historia. Investigador de migraciones humanas y relaciones transfronterizas hispano-lusas. http://moisescayetanorosado.blogspot.com/

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