ENGAÑO Y COMPASIÓN DE UNA CRIANZA – 3 – por Raúl Iturra

Es cuando aparece Luis Emilio Recabarren .

En su niñez fue opositor a la dictadura de José Manuel Balmaceda, siendo apresado varias veces repartiendo volantes favorables a la Junta de Gobierno de Iquique. Trabajó como obrero tipográfico desde temprana edad y fundó varias organizaciones y periódicos que fomentaban la solidaridad entre la clase obrera. Primero sus actividades políticas se concentraron en su ciudad natal, el puerto de Valparaíso. Luego se hizo cargo de la dirección y redacción del periódico El Trabajo, de la misma ciudad. A causa de la publicación de duros artículos que criticaban la situación de los trabajadores en el norte, fue encarcelado durante ocho meses. En 1905 se radicó en el puerto nortino de Antofagasta, donde publicó el periódico La Vanguardia.

 

Fue electo diputado por el Partido Demócrata en 1906, antes de la matanza de Santa María de Iquique. Sin embargo, no pudo asumir el cargo porque se negó a prestar el juramento de rigor por ser agnóstico. Nuevamente fue perseguido por la justicia por sus incendiarias publicaciones en contra del gobierno de Chile y tuvo que huir, radicándose en Argentina. En ese país se incorporó a las filas del Partido Socialista. En 1908 viajó a Europa (España, Francia y Bélgica), regresando a su país a fines de ese año. Las fuentes usadas, algunas, apareen en la citación al pié de página.

 

El decaimiento y falta de incentivo para la lucha por una vida digna, la atribuía Recabarren en su periódico al decaimiento de la Matanza de Santa María de Iquique. No pudo resistir esta falta de empeño en la lucha por el proletariado, las formas anarquistas de acción y e 1912 fundó el partido Socialista primero, y, a seguir, el Partido Comunista. Escogió Tarapacá y a los trabajadores del nitrato, para levantar la libertad por la lucha de organizar la actividad gremial y la conciencia de clase. El propio Recabarren, durante sus primeros años en la Provincia, reparó más do que una vez en el decaimiento del espíritu obrero tarapaqueño, y la indiferencia de sus trabajadores ante la tiranía y la opresión, actitud que el adjudicaba a los efectos de “la cruel matanza de la huelga de 1907”. Otro órgano periodístico de P.O.S. sentenciaba, a ocho años de la matanza, que “la lección dada en 1907 no fue aprovechada por el proletariado y solo después de 1912, con la aparición e desarrollo del socialismo ha ido estableciéndose la organización gremial consciente”. La matanza de Santa María, fue un ejemplo para desarrollar la conciencia proletaria entre grupos gremiales en decadencia. Fue este hecho, explotado durante muchos años, que lo ayudara a fundar el Partido Socialista primero en 1909 y, más tarde, el Partido Comunista, en Enero de 1922.

 

Estas luchas y sucesivas fundaciones de partidos revolucionarios, despertó la conciencia obrera, que era muy pequeña en esos tiempos, como diría Elías Lafertte, Éramos muy jóvenes sabíamos poco y no teníamos conciencia partidaria, desenvuelta más tarde con la lucha con otros partidos. Quién tuvo fuerza suficiente, fue el Partido Radical, de Francisco Bilbao disidente del Partido Obrero Socialista, y de Santiago Arcos. Eran hombres de fortuna, habían ido a Francia para observar los gobiernos socialistas o radicales de Gambetta y otros próceres que la gobernaban.

 

No fue el llamado de Recabarren el primero en traer la palabra, concepto e actividad socialista al Chile conservador y muy monárquico, con la oposición de los más antagónicos, el Partido Liberal, grupo de ricos intelectuales, católicos pero de cabeza abierta para aceptar a los llamados pipiolos o conservadores monárquicos en el Parlamento y las diferencias de entendimiento del derecho, la formación de la ley y los incipientes sindicatos, protegidos más que amados, por los liberales. Ni uno ni otro partido pensaba ser igual a los que nada tenían: no eran todos iguales. El derecho a voto era censitario; era necesario tener bienes y separarlos del erario público, para ser parlamentario o Presidente de la República y eso solo los acaudalados propietarios de haciendas lo podían hacer, Chile era, en la práctica una monarquía sin rey,,. Estas ideas fueron las que causaran una sorpresa el día en que la palabra socialismo entró en el país. Los radical es eran socialistas, pero con bienes y acomodados, profesionales y propietarios.

 

Como he dicho en mi texto: Uma república democrática e presidencial: Chile, en a viagem dos argonautas. http://aviagemdosargonautas.blogs.sapo.pt/

 

La República estaba dividida entre ricos y pobres. De los trabajadores, nadie se interesaba, ni de leyes que los protegiera ni sindicatos que los ayudara en sus pleitos con los patrones o defendiera sus derechos, prácticamente inexistentes. Eran tiempos en que la Iglesia Católica mandaba tanto como la clase gobernante, hasta que en 1857, bajo los cuatro gobiernos llamados decenios, el Partido Conservador, por mano del Presidente Pedro Montt y su ministro de Justicia, Antonio Varas, separaron los poderes de la Iglesia y del Estado. Fue necesario aunque contradictorio. Quien tenía más poder en el mundo occidental, era la Iglesia Católica: nombraba sus representantes, quienes debían mantener buenas relaciones con los los que por su vez, debían mantener buenas relaciones con el Vaticano para poder gobernar. Necesario, por el poder que tenía el Vaticano en el mudo Occidental: sin su poder, el mundo no se movía. Contradictorio, porque los que buscaban la protección del Vaticano, eran políticos sin fe, apenas con el interés de poder nombrar gobernantes que estuvieran en paz con la Iglesia Católica y así tener poder para nombrar a los eclesiásticos que, de acuerdo con el Estado, permitieran una legislación conveniente para el estado de la Nación. El propio Director Supremo, O’Higgins, agnóstico y sin religión, envió un grupo de notables para que el Vaticano le permitiera que fuera el Estado que nombrara personas de su conveniencia dentro de la Iglesia, para gobernar y también cobrar los impuestos de diezmos y primicias que el Vaticano llevara, sin entrar en el erario nacional. Lo que se quería era el derecho de Patronato, ser el Estado quién gobernase y no el Vaticano quien mandase. El derecho de Patronato era concedido a los reyes y príncipes que por derecho propio, mandaban en sus Estados. El Vaticano reconocía el Patronato a la corona de España, considerando a Chile sólo como una colonia de los Bourbon.

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[1] Luis Emilio Recabarren Serrano (Valparaíso, 6 de juliode 1876Santiago,19de diciembre de 1924)fue un destacado político Chileno de principios de siglo XX. Es considerado el padre del movimiento obrero chileno revolucionario izquierdista. Era de origen vasco.
Fonte: http://www.euskomedia.org/aunamendi/46469/23714 ; Luis Emilio Recabarren (1876-1924) en Memoria Chilena; Luis Emilio Recabarren En Marxists Internet Archive (en español 

 

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