Memorias de un extranjero extravagante – 62– por Raúl Iturra

 (Continuação)

 

Me parecía importante explicar el sincretismo cultural usado para crear la festividad de Rosa de Lima, como santa chilena, como Rosa de Pelequén, con mito y leyenda chilenos, con ají y festividades paganas, alcohol y danzas.

Me parecía también importante, acabado el comentario, responder al comentario de Esteban Valenzuela acerca de que fuerza esconde Santa Rosa de Pelequén. El propio autor tiene su comentario, pero antes me parece importante decir el mío. Santa Rosa era de Lima, no de la tierra, los rituales y  sus resultados eran diferentes, como la Machi Tránsito de El Pino y el resto de ellas que vivían en sus reducciones. Tránsito era la curandera de los Picunche de la tierra, las de las reducciones, eran un conjunto que sabían oraciones y palabras misteriosa para curar un enfermo, en grupo, como mostré en una foto antes en este texto. Rosa de Lima era europea, la de Pelequén era local, con los rituales mencionados antes: fiesta, danza, comida y baile. No  niego que el pueblo de Lima, como buenos quechuas, no combinara también rituales teológicos con sus propias creencias.

 

El pueblo quechua desciende del antiguo imperio inca y habitó la zona precordillerana y altiplánica a partir del siglo XV. El territorio que habitaba iba desde Caquena por el Norte, hasta Parinacota por el Sur-Este y Putre por el Oeste. Compartían con los Aimaras gran parte de sus características lingüísticas y culturales, así como el espacio geográfico que habitaban.

Los Quechua, constituyeron el pueblo más poderoso del imperio inca, su lengua era la lengua oficial del Imperio y se difundió por gran parte de Sudamérica, por ello fue también está la lengua escogida por los misioneros españoles para propagar el cristianismo. La cultura quechua ha sido, sin duda, una  de las más elaboradas antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI. Poseían, por ejemplo, complejas técnicas de regadío y utilizaban un complicado sistema de canales y terrazas.  Así, sus hábitos eran más modernos y civilizados que los de Malloa y Pelequén. Respetaban las divinidades peruanas, aun cuando no adhirieron por un largo tiempo  a las creencias católicas, siendo su forma de veneración con una cierta distancia. Sus divinidades incas pasaban primero. Los Mapuche, eran de otra manera, especialmente los trabajadores. Tenían diversas divinidades, pero Rosa de Pelequén era más una colaboración para pedir por sus intenciones de tener una buena salud y permanecer en un buen trabajo, lo que los quechuas no hacían; habían domesticado la naturaleza y sabían el comportamiento que precisaban usar para poder continuar la vida. A pesar de todo, era también un pueblo que tenía sus divinidades para ayudar a cuidar la naturaleza domesticada. Viracocha o Wiracocha o Huiracocha (en lengua quechua: Apu Kun Tiqsi Wiraqutra) es la divinidad invisible, creadora de toda la cosmovisión andina,  o manera de ver e interpretar el mundo.

 Era considerado como o esplendor original, el Señor, Maestro del Mundo, siendo el primer deus de los antiguos tiahuanacos, que provenían del lago Titicaca, habiendo surgido de sus  aguas, creando después el cielo e la tierra. Es el arquetipo del orden del universo no humanizado.

Era un Dios andrógeno o creado por mismo, nascido de una hormona hermafrodita, inmortal, que induce la aparición de los caracteres sexuales secundarios masculinos, como la barba en el hombre y la cresta en el gallo.

Fue introducido durante la expansión Wari-Tiwanaco, el dios principal, creador del Universo e todo lo que en el existe: la tierra, el sol, los hombres, las plantas, adoptando distintas formas,  creyendo así sus seguidores que el  estaba en todas partes.

O culto al Dios creador supone un concepto que abarca lo abstracto y lo intelectual, siendo un dios destinado solo a la nobleza.

Este dios, o Huaca, en la cultura andina del Perú, puede ser tanto una divinidad como el lugar donde una divinidad es ocultada.  Era una waga, lo que en el idioma  quechua, significa de respeto,  una waqa significa  persona u objeto sagrado, de valor y respeto. Merece estar dentro de El Dorado, por tras de la puerta del Sol, en donde tamaña divinidad era continuadamente adorada, no se ponían los ojos en el dios sol o el castigo aparecía como una ceguera, real o provisoria. Cuando bel Dios Sol dormía, había sacerdotes y curacas que iluminaban su lugar con grandes fuegos, antorchas y todo tipo de luminosidad, para tener su brillo siempre presente, mientras el Dios Sol descansaba o iba a otras partes del mundo, siendo esta segunda idea una inducción mía, retirada de textos leídos. Mitos y  leyendas. Si el Inca era su representante y estaba o en el Cusco o en Machu Pichu, ¿cómo iba existir más mundo fuera del reino de los cuatro lugares o Tawantinsuyö?

 Aparentemente también en la iconografía de los habitantes de Caral  de Chavín, antiguas ciudades del actual territorio del Peru

Fuente: lo que he estudiado de la iconografía de los nativos de las actuales repúblicas Amerindias, aparece, sin citaciones, en  http://pt.wikipedia.org/wiki/Viracocha . Es posible observar que las personas de la cultura andina no confían solo en sus capacidades como seres humanos que dominan la naturaleza, hace  falta también una iconografía, de la que piensan, por no haber sido creados por otra identidad, son capaces de cuidar su obra, entre las que se cuentan los seres humanos. De ahí nace el concepto iconografía, o descripción de imágenes, retratos, cuadros, estatuas o monumentos, y especialmente de los antiguos. Las personas necesitan cuidarse del mal que pueda recaer sobre ellos y su obra. El problema es cuál es el mal. El diccionario que me asiste, define el mal de forma redundante: lo contrario al bien, lo que se aparta de lo lícito y honesto.

 

Lícito y honesto es lo que la iconografía manda hacer, como hemos visto antes, el respeto al creer en los espíritus, su creación como espíritu con capacidad, sagrado, honesto. Es una teoría de la teología andina, como cualquier otra teoría que piensa que hay vida después de la muerte y que durante la vida, las personas obedecen lo que la divinidad creada por misma, dicta el comportamiento y las maneras de ser entre las personas

Los valores pueden ser trastocados convirtiéndose en antivalores que, al ser cultivados por el hombre, le hacen perder el equilibrio emocional convirtiéndose en disconformidad, zozobra, e incredibilidad, las que luego pasan, a la sociedad y la convulsiona,  con la consecuencia el estancamiento del progreso, la falta de desarrollo, la pobreza, la miseria, la delincuencia, la guerra y la muerte.

Los valores cultivados por el hombre en forma positiva, afianzan su individualidad y su personalidad.

Los antivalores se caracterizan porque producen caos, incomprensión e incapacidad para resolver los problemas que afectan a la sociedad

(Continua)

 

 

 

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