Estos conflictos entre trabajadores tienen su plasmación también en la raya fronteriza, pues lo mismo que los trabajadores de la Beira servían para romper con las reivindicaciones de los alentejanos, introduciéndolos en esta región del sur portugués con menos exigencias salariales, los alentejanos eran reclutados para trabajar en Extremadura y bajar aquí igualmente los jornales. El historiador Fernando Sánchez Marroyo lo expone así:
A comienzos del otoño de 1870 un grupo de jornaleros portugueses, que había llegado en busca de trabajo, fue agredido y obligado a abandonar la ciudad de Badajoz. El motivo de la disputa radicaba en que estaban dispuestos a trabajar en la vendimia por un real menos.
Y a continuación:
Los conflictos fueron más abundantes en toda Extremadura en la cosecha de 1873. Hasta tal punto que, por ejemplo, hubo necesidad de enviar tropas a Montijo para impedir las presiones y malos tratos que los segadores castellanos ejercían sobre los portugueses en un intento de expulsarlos de la zona. Dentro de la escala laboral era la mano de obra portuguesa la que sufría las mayores coacciones.9
Organización campesina al filo del siglo XX.
Ya al filo del siglo XX los trabajadores van organizándose de manera más sistemática, creándose Centros Obreros y Casas del Pueblo. Destaca, en este sentido, la fundación de la sociedad La Germinal en Badajoz, de creciente fuerza e importancia como grupo de presión y negociación, cuyo periódico El Obrero ejerce un importante papel de denuncia y concienciación.
Luchamos -podemos leer en sus páginas- por nuestros derechos, por nuestros productos y nuestra libertad; porque, debiendo ser libres, somos esclavos; porque, produciendo todo, no podemos satisfacer nuestras más urgentes necesidades, en tanto que una camarilla de zánganos consume y derrocha los productos de nuestro trabajo.10
Y expone su ideal de propiedad, que será el que cuando se tenga ocasión política de intentarlo se llevará -fugazmente- a cabo, durante la II República española, en los años treinta, y la Revolución portuguesa de 1974:
Planteado el régimen colectivista, la propiedad sería de todos, sin ser exclusivamente de ninguno; y entonces, cuando nadie fuera dueño exclusivo de nada, seríamos económicamente iguales.11
En marzo de 1903 se celebra en Torre de Miguel Sesmero (Badajoz) un Congreso Obrero, con 18 sociedades representadas, y a continuación se van creando federaciones provinciales obreras, sistematizándose el movimiento, programándose y realizándose eficaces huelgas. En 1910, Pablo Iglesias viene a Extremadura, donde celebra distintos actos y reuniones que asientan la organización socialista –política y sindicalmente- en la región, en la que hasta entonces los principales movimientos eran de tipo anarquista.
La misma suerte se va corriendo en el vecino Alentejo12, en donde se fortalecen las Associações dos Trabalhadores Rurais, de ideología socialista, creadas en un Congreso en Beja, en 1901. Su impulso, tras la implantación de la República el 5 de octubre de 1910, fue decisivo. Y el 1 de junio de 1911 consiguen reunir en huelga a nada menos que 15.000 trabajadores, llevando al día siguiente a una manifestación en el Rossio de San Brás de Évora a 8.000 personas que protestam por se verme tratados como porcos pelas autoridades republicanas13.
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9 SÁNCHEZ MARROYO, F.: Movimientos populares y reforma agraria. Tensiones sociales en el campo extremeño durante el Sexenio Democrático (1868-1873). Diputación Provincial. Badajoz, 1992. Pg. 82.
10 El Obrero, 15-IX-1900.
11 El Obrero, 30-VI-1901. FERMÍN REY VELASCO recoge esta cita y la anterior en su ensayo El movimiento obrero en Extremadura en el tránsito del siglo XIX al XX. Revista de Estudios Extremeños. Mayo-agosto, 1998. Pgs. 675-700.
12 Ver PACHECO PEREIRA, J.: Conflitos sociais nos campos do Sul de Portugal. Publicações Europa-América. Lisboa, 1979.
13 MATOS, A.: Reforma Agrária. Necessidade e aspiração secular do Alentejo. VII Congresso sobre O Alentejo. Évora, 1995.
