El cambio político.
Cuando el 25 de abril de 1974 los jóvenes capitanes del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) dan el golpe contra el gobierno portugués, el pueblo se echa a la calle, en apoyo inmediato y masivo. Era algo esperado, pues el salazarismo-caetanismo no contaba con más apoyo que su propio aparato represivo, al que se venía enfrentando valerosamente el movimiento obrero, los estudiantes y los propios militares de baja y media graduación, obligados a sostener una guerra disparatada y sangrienta en las colonias africanas.
Atrás quedaban las indescriptibles torturas de la PIDE, a las que fueron sometidos tantos campesinos alentejanos y que alcanzan una crueldad impresionante, como denuncia el dirigente obrero António Gervásio en un relato estremecedor:
É difícil exprimir por palabras a violência da célebre tortura do sono, que consiste en não deixar dormir o preso durante 5, 6, 8, 10, 12, 13, 14, 15 16 e mais dias e noites seguidos (eu estive na última prisão 18 dias e noites, seguidos nesta tortura, impedido de dormir); tortura que é acompanhada de espancamentos, de gritos e pancadas nas paredes e outros ruidos, agua fria pela cabeça e corpo; tortura que provoca dolorosas alucinações visuais e auditivas e vai até ao esgotamento físico quase total do preso.25
Y más adelante, denunciando una de las sesiones concretas:
De madrugada, quando estava já muito inchado, os PIDES torciam-me o pescoço, as pernas, os braços, o corpo, provocando grande sofrimento, facendo urinar às pinguinhas. A certa altura deste espancamento perdi os sentidos! Acordei ao meio da tarde com um PIDE a dar-me pontapés nas pernas, a dizer para me levantar. Não era capaz, estava todo partido. À noite, os agentes levaram-me de charola para dentro de uma carrinha e conducido para o Aljube. Os próprios carcereiros exclaram: Como o señor vem! Para subir a escada do rés do chão para o primeiro piso das celas foi preciso o apoio do carcereiro.26
Pero tenían ahora por delante la ilusión de los nuevos tiempos. Y en Alentejo el sueño por el reparto de la tierra, por la Reforma Agraria, que era u anhelo secular de los campesinos desposeídos. En 1974, los jornaleros de la región constituían el 80% del total de población agrícola; un 10% más eran pequeños propietarios, con haciendas insuficientes para vivir con un mínimo de desahogo. Y mientras el 93% de las explotaciones ocupaban sólo el 19% de la superficie, un 0’5% de posesiones latifundistas significaban el 47% de dicha superficie total27. En estas circunstancias, la reivindicación de un reparto de tierras, que los campesinos deseaban que se hiciera de forma cooperativa, mediante Unidades Colectivas de Producción (UCPs), se hacía prioritaria.
Sin embargo, tras los primeros meses de entusiasmo revolucionario, nada cambió a mejor en los campos alentejanos. Muy al contrario, los terratenientes boicotearon el movimiento revolucionario, como ya se hizo en España durante la II República, dejando cosechas sin recoger, vendiendo maquinarias y ganados ilegalmente en la frontera española y negándose a preparar las tierras para el cultivo al inicio de la temporada de 1974-75. Les sobraba dinero como para mantener improductivos aún más sus campos y descapitalizarlos, con tal de ahogar la naciente esperanza de los trabajadores.
José Saramago lo ha reflejado así en Levantado del suelo:
Pero, pasado muy poco tiempo después de abril y mayo, vuelven al latifundio los rigores conocidos, no los de la guardia y la policía, que ésta se acabó y aquella vive dentro del puesto, mirando a la calle por la ventana cerrada, o, cuando tiene que salir, y esto sólo por máxima obligación, va pegada a las casas, ni te vi ni te conozco. Rigores son los otros acostumbrados, dan ganas de volver atrás en este relato y repetir lo ya dicho, Estaba el trigo en la tierra y no lo segaron, no lo dejan segar, cosechas abandonadas, y cuando los hombres van a pedir trabajo, No hay trabajo, qué es esto, qué liberación fue ésta, se va a acabar la guerra de África y no se acaba ésta del latifundio. Tanto se habló de mudanzas y esperanzas, salió la tropa de los cuarteles, se coronaron los cañones de rama de eucalipto y claveles encarnados, diga rojos, señora mía, diga rojos, que ahora ya se puede, andan ahí la radio la televisión predicando democracias y otras igualdades y yo quiero trabajar y no tengo dónde, quién me explica qué revolución es ésta.28
Ante ello, los campesinos sin tierra deciden invadir las propiedades intencionadamente abandonadas por sus dueños. Se comienza en el distrito de Beja, en octubre, y Évora y Portalegre en febrero de 1975, siempre bajo el impulso del PCP.
El primer decreto-ley de Reforma Agraria se dicta en abril de 1975, a un año del comienzo de la Revolución de los Claveles, y tres meses después han sido ocupadas 500.000 hectáreas en Alentejo. A finales del mes de julio se publican los más importantes decretos de Reforma, llegándose al final del verano a una ocupación de más de 1.000.000 de ha., asentándose unos 70.000 campesinos en más de 500 UCPs.
Ya en esa fecha, septiembre de 1975, podemos hablar de una auténtica revolución en el modelo de posesión de la tierra y de un triunfo sin precedentes de las luchas campesinas: las UCPs no eran las convencionales cooperativas de propietarios que trabajan y se reparten beneficios sino colectividades que explotaban las tierras, de propiedad siempre estatal, acordando los salarios para sus integrantes, pero reinvirtiendo el resto del beneficio en crear nuevas riquezas y empleo.
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26 GERVÁSIO, A.: Depoimento… Obra citada. Pg. 62.
27 Ver CAYETANO ROSADO, M.: La Reforma Agraria en Alentejo tras la Revolución de los Claveles. Congreso de Historia y Cultura en la Frontera. UEX. Cáceres, 1999.
28 SARAMAGO, J.: Obra citada. Pg. 429.
