LAS GUERRAS QUE INVENTARAN LOS ARISTÓCRATAS EN TIEMPOS DE INDEPENDENCIA: MANUEL RODRÍGUEZ HERDOÍZA Y LOS HERMANOS CARRERA Y VERDUGO, VERDUGOS DE CHILE – por Raúl Iturra

                       

José Miguel Carrera (1785-1821) e, abaixo, à esquerda,  Manuel Rodríguez Herdoíza (1785-1818)

Todos sabemos que a 18 de Septiembre de 1810, el Gobernador del Reino de Chile reunió, Mateo de Toro y Zambrano (1717-1811), creado Conde de la Conquista por los Reyes Borbón de España, convocó un Cabildo[1] Abierto a las personalidades más notables de la Capital del Reino de Chile y dijo que el Rey de España había sido apresado por Napoleón Bonaparte, para colocar en el trono a su hermano José: No tengo a quién representar, os entrego el Bastón del Mando para que os gobernéis solos. Y se fue a su casa. Era lo que pretendía, pero el Cabildo, a pesar de los años del Gobernador, lo nombraron Director Supremo de la Junta de Gobierno que habían formado para gobernarse. A pesar de su edad que pasaba los setenta, aceptó, pero un año después se fue para morir en su casa. Había otros aristócratas que querían el poder, uno de ellos José Miguel de la Carrera y Verdugo, que dio un golpe de palacio y se hizo nombrar Director supremo, distribuyendo cargos entre sus hermanos José Luis, Luis y sus amigos, como Manuel Rodríguez de Herdoíza. Gobernó Chile durante tres años, hasta la vuelta del Rey Fernando VII, que quería recuperar sus colonias y envió tropas suficientes para la reconquista de uno de sus reinos. Los Libertadores, Bernardo O’Higgins entre ellos, lucharon para que las tropas realistas no retomaran el gobierno del reino. José Miguel Carrera se hizo nombrar General de los Ejércitos, delegando en su hermano José Luis el mando de las tropas, que correspondía a O’Higgins. Brigadier que luchó, para defender la patria, considerada libre. En Rancagua, villorrio al Sur de Santiago, perdió la batalla por no ser auxiliado por las tropas chilenas al mando del hermano del Director Supremo, quién vio la carnicería de la batalla y se fue con mil y quinientos hombres, ese auxilio que nunca recibió de los Carrera que se pensaban propietarios no solo del mando, bien como del país. Todos tuvieron que huir al país libre del Río de la Plata. O’Higgins fue bien acogido por el Libertador José de San Martín y mandó a los soldados carrerinos pasar a engrosar las fuerzas de O’Higgins. Los Carrera protestaron porque el poder, decían, era de ellos. Sin ejército, formaron montoneras[2] para atacar al Ejército de Los Andes, formado y entrenados por San Martín y O’Higgins, que ganaron la independencia en la batalla de Maipú el 5 de Abril de 1818. Descontentos con este triunfo, los patriotas Carrera hostilizaron al Ejército de los Andes y a los habitantes de Mendoza. Por su insubordinación, José Luis y Luis fueron fusilados en esa ciudad, para paz de los rioplatenses, a los que hostilizaban y asaltaban sin piedad. José Miguel Carrera escapó a los Estados Unidos, compró barcos para atacar a los Rio Platenses y a Chile y apoderarse del mando. Sus tierras fueron confiscadas y su mujer Ana María Cotapos y Barraza con sus cinco hijos, vivían en la indigencia en Mendoza, hasta que José Miguel Carrera fue apresado y ejecutado el 4 de Septiembre de 1821, por orden del Director Supremo de Chile, Bernardo O’Higgins Riquelme, quien, a pedido de  un diplomático inglés, solicitó la vuelta a Chile de la viuda de Carrera y la entrega de sus tierras confiscadas. El único objetivo de  Carrera era asesinar a O’Higgins, destruir su ejército y apoderarse del mando. Descubierto el complot, fue fusilado.

Manuel Rodríguez de Herdoíza era otro montero carrerino, útil en los tiempos de la guerra por la independencia, pero insubordinado en tiempos de paz. Había sido elegido diputado por Santiago, desde donde hablaba mal del Director Supremo. Las tonterías que decía le valieron ser a presado en la cárcel de San Pablo, desde donde siempre se escapaba. Hizo amistad con su carcelero, llevado una noche a Valparaíso, con la orden de ser asesinado. Rodríguez era un héroe a quién Pablo Neruda le dedica poemas en su Canto General. Tuvo la audacia de abrir las puertas del carruaje del gobernador de la reconquista, Casimiro Marcó del Pont, disfrazado de campesino o de roto chileno. Había conquistado la simpatía del pueblo, pero era un defensor de Carrera y desde su tribuna, lo defendía, atacando con blasfemias al Director Supremo. Harto ya, O’Higgins lo exiló para Francia. En el curso del camino entre Santiago y el barco del Puerto, fue asesinado por la Espalda el 16 de Mayo de 1818.

Eran las batallas de los que se pensaban dueños del mundo, aventureros que, habituados a ser patrones, querían que Chile fuera su hacienda.  Hay un monumento en su nombre en Titil, mencionado por mí en el ensayo del blog http://www.aviagemdosargonautas.net  Fue la peor de las ideas de O’Higgins, que de aristócrata solo tenía el hecho de ser hijo del Virrey del Perú, Ambrosio O’Higgins, Marqués de Osorno. Títulos todos abolidos por él en su época de Director Supremo, que ha persistido en el Chile de hoy. Lo que O’Higgins Libertador encontraba digno de encomio, era el valor en la guerra y ser buen soldado. Él propio peleaba con los suyos, siempre a la vanguardia, sitio que escogía. Nunca se interesó a los títulos nobiliarios. Los abolió.

Escribo esto por idea de un amigo, Carlos Loures, que pensaba a que los libertadores eran aventureros. Los únicos aventureros eran los de la aristocracia, que querían adueñarse de Chile y hacer del pueblo, sus peones e esclavos, con el nombre de inquilinos[3], para trabajar gratis en sus haciendas, como refiero en la nota al pié de página. Eran guerras en tiempo de independencia, cuando todos deben estar unidos….


[1] ayuntamiento (‖ corporación municipal).

[2] Grupo o pelotón de gente de a caballo que intervenía como fuerza irregular en las guerras civiles de algunos países suramericanos. Fuente: Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en

http://lema.rae.es/drae/

[3] Chile. Persona que vive en una finca rústica en la cual se le da habitación y un trozo de terreno para que lo explote por su cuenta, con la obligación de trabajar en el mismo campo en beneficio del propietario. Fuente:  http://lema.rae.es/drae/

2 Comments

  1. Nota del autor; me parece necesario explicar que los hermanos Carrera tenían por segundo apellido y Verdugo, lo que expliqué al coordinador del blog. El engaño no es de él, es del doble significado de la palabra y el comportamiento de estos patriotas, que hostilizaban al pueblo de Chile y querían ser ellos los libertadores y no O’Higgins y San Martín, como de hecho fue. Como substantivo, verdugo es quién hace sufrir a otros, lo que los hermanos Carrera supieron hacer bien, sea en Chile, sea exiliados en Mendoza, la ciudad del Río de la Plata, hoy Argentina, que los acogió bien pero tenían miedo de ellos y sus asesinatos a patriotas mendocinos; en Chile por ser de la aristocracia chilena, tenían muchos adeptos hasta reparar en su forma de verdugo de actuar. Habían urdido un plan para matar a los Libertadores y organizaron su propio ejército, paralelo al de Los Andes, de O’Higgins San Martín. Luis y Juan José atacaban a los mendocinos, quienes los habían acogido. Por conducta poco amable, fueron fusilados en 1918 en Mendoza. El Hermano José Miguel, de sus inmensas riquezas, compró Barcos en los EUA para bombardear Buenos Aires y después Chile. Fueron, con todo de conducta ambivalente: Verdugo de apellido y verdugos de Mendoza y Chile. José Miguel fue apresado y fusilado en Mendoza a 4 de Septiembre de 1821, dejando viuda sin bienes a Ana María Cotapo y sus cinco hijos.
    Es natural el engaño que produce el título: Verdugo de familia, verdugos del pueblo. En Chile son considerados héroes de la libertad y están enterrados al pié del Altar Mayor de la Catedral, junto con su hermana Javiera que se libró del presidio por ser mujer. O’Higgins, en su justicia, hizo volver a la viuda Ana María y le restituyó los inmensos bienes y haciendas confiscadas. En breve, casó otra vez, harta de la arrogancia de su marido.
    Raúl Iturra
    lautaro@netcabo.pt

  2. Ana María era filha primogénita de José Miguel Pérez de Cotapos,, de quien heredaria las vastas tierras. Casó a volar con Justo Santos, prpietário da las haciendas de Angostura del Paine. La viuda más rica y feliz del aún Reino de Chile, harta ya de las arrogácias de los Carrera Verdugo

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