FLORBELA ESPANCA – por Moisés Cayetano Rosado

Un día, paseando por las calles del Casco Antiguo de Elvas, oí cantar un fado que unos altavoces colocados en la puerta de una Casa de Música llevaba por todos los alrededores como un mensajeImagem2 lleno de armonía, de fuerza, de coraje y grito desgarrado en letra, música y voz.

¡Cuántas veces desde entonces lo habré oído en el CD que adquirí, de Teresa Silva Carvalho, una de las fadistas más profundas que he podido escuchar. Hoy, a cualquiera le es posible hacerse con este pequeño e impagable tesoro por medio de internet.

La letra, impresionante, rotunda, arrolladora, quejumbrosa y tierna, admirable en sus descripciones certeras de la dureza de la planicie alentejana, es un homenaje al árbol-hombre, al sufriente habitante de una tierra sedienta de pan y de justicia, de esa “gota de agua” que no logran aquí e implora vanamente a la divinidad:

Árvores do Alentejo

Ao Prof Guido Battelli

Horas mortas… Curvada aos pés do Monte

A planície é um brasido… e, torturadas,

As árvores sangrentas, revoltadas,

Gritam a Deus a bênção duma fonte!

E quando, manhã alta, o sol posponte

A oiro a giesta, a arder, pelas estradas,

Esfíngicas, recortam desgrenhadas

Os trágicos perfis no horizonte!

Árvores! Corações, almas que choram,

Almas iguais à minha, almas que imploram

Em vão remédio para tanta mágoa!

Árvores! Não choreis! Olhai e vede:

– Também ando a gritar, morta de sede,

Pedindo a Deus a minha gota de água!

Florbela Espanca, in “Charneca em Flor”
Ni la obtuvieron los torturados “árboles sangrantes” ni la obtuvo ella, la autora del soneto, de tantos sonetos rotundos, poemas de grandes simas, de insondables profundidades e intimidades: Florbela Espanca -nacida en Vila Viçosa-, que el mismo día de su nacimiento -36 años después-, el 8 de diciembre de 1930, acabaría suicidándose.
Precursora del feminismo en Portugal, matriculada en Derecho en la Universidad de Lisboa donde las mujeres eran una exigua minoría, casada tres veces, con dos divorcios por medio (el primero a instancia suya con 26 años, tras estar viviendo ya con otro hombre, provocando el escándalo de una sociedad hermética y oscura), es una de las escritoras más profundas de principios del siglo XX, romántica y comprometida, tierna y firme, sensible y despierta, cálida y de enorme calidad.

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