LA CULPA LA TIENE LA POLICÍA – por Moisés Cayetano Rosado

Cuando en los medios de comunicación aparecen noticias relacionadas con intervenciones policiales, es muy frecuente leer en los comentarios públicos (generalmente anónimos) lapidarios desprecios para con estos agentes del orden.

Parece como si la culpa de los desaguisados producidos la tuviera siempre la policía, y son muchos los “peritos” en la materia que dictaminan cuál debería haber sido el tipo de actuación correcta, los medios, sistemas, tácticas, etc.

Cierto que -como en todas las profesiones- hay quien cumple deficientemente con su deber, pero es ya se trate de una multa por conducción temeraria, por aparcamiento obstaculizador, altercado en la calle, incumplimiento flagrante de las leyes u ordenanzas municipales, o por intervención ante solicitud ciudadana en conflictos, etc., siempre habrá quien saque su frase de desprecio y descalificación.

Ahora, con las fiestas de Navidad, Fin de Año, Año Nuevo y Reyes, esto se multiplicará tanto como su presencia por incivismo tenga lugar.

La policía estará trabajando, velando por la seguridad de los que también trabajarán, o se divierten, o incluso por los que hacen descaradamente el burro, pero muy difícilmente se les reconocerá su labor por mantener la seguridad, el orden, la tranquilidad y la legalidad. Acaba de pasar en Badajoz, donde entre la masa de botelloneros de final de trimestre escolar presentes en la zona de Entrepuentes ha sido agredido un coche patrulla, que accedió al lugar ante el requerimiento de unos jóvenes que les alertaron de agresiones. ¡Encima, para algunos, tienen la culpa, por ir hacia allá en coche! ¿Hubiera sido mejor en moto, o a pie? ¿Habría sido más seguro para su integridad y efectividad?

Podrían decir que en el caso comentado fueron poco prácticos. Que hay escasos policías (locales y nacionales) generalmente en nuestras calles. ¡Pero es que hay pocos policías en general! ¡Es que apenas se convocan plazas en los últimos años, con la excusa de la crisis, aunque las jubilaciones, lógicamente, se van produciendo!

Ya solo haría falta que les reprocharan no hacer de sí mismos el “milagro de la multiplicación de los panes, los policías y los peces”. ¡Apunten a otros responsables, más arriba, y por supuesto a la parte incívica de la sociedad, que crece como espuma!

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