La meta es el desierto, al que accedemos desde la población oriental de Merzouga, en 4×4 que sustituirán al microbús. Y allí, tras atravesar una larga explanada desértica de piedra y tierra desoladas, llegamos a esa otra desolación sublime de la arena dorada que algo más allá nos llevaría hasta Argelia: es el momento de utilizar los dromedarios para avanzar tranquilos.




