EUROCIUDAD ELVAS- BADAJOZ – por Antonio García Candelas

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Separadas por los ríos Guadiana y Caya, Elvas y Badajoz o Badajoz y Elvas, observan desde siglos las cercanas siluetas de sus vecinas ciudades. Elvas blanca y escarpada, sobre las estribaciones de la Sierra de Osa, protegida por sus fuertes muros y baluartes. Badajoz, extendida sobre las márgenes del Guadiana y dominada por los perfiles de las torres de Espantaperros, Santa María y Catedral de San Juan.

Unidas por escasos kilómetros de autovía, pero separadas por una historia que inexorablemente les impidió disfrutar de su cercanía y de las relaciones comunes propias de hombres y mujeres, que nacieron bajo el mismo cielo, para descansar acogidas por la misma tierra.

Y es que la historia la sufren los pueblos, tras ser propiciada y programada por políticos e intereses económicos que pocas veces buscaban el bienestar, la paz y la convivencia de los que fueran los verdaderos dueños de sus destinos.

Pero a pesar de los múltiples e intermitentes desencuentros y enfrentamientos, las relaciones entre los pueblos rayanos, fueron sabias, cordiales y constructivas. Al fin y al cabo las fronteras son líneas administrativas que separan los territorios en los mapas, pero que carecen de la fuerza necesaria para establecer elementos y características diferenciales de importancia.

A ambas ciudades le fueron asignadas tareas específicas, bien fueran defensivas de sus correspondientes territorios, o punto de partida para lanzar ofensivas contra el territorio vecino, con el anhelo siempre de los dirigentes peninsulares de oprimir, conquistar o castigar al reino “del otro lado” de la Raya.

La evolución histórica de la conquista cristiana de los territorios de Al-Andalus, fue dotando al territorio de una propia idiosincrasia, reflejada en lenguas algo diferentes pero de raíces comunes y consanguíneas. Dos lenguas diferentes, pero de común origen, que por suerte o por desgracia ambos pueblos han sabido superar, primero con el “portuñol” y progresivamente por el esfuerzo de sus ciudadanos en estudiar, comprender y hablar correctamente las lenguas de Comoens y Cervantes.

El paso de la historia, plagada de guerras y batallas innumerables propiciadas por las continuas invasiones de gentes de tierras lejanas, hizo dibujar entres sierras, valles y llanos un persistente paisaje de construcciones defensivas, que abarcan desde los castros de la Edad del Hierro a los vestigios de la vieja Lusitania, o los restos siempre colonizados de visigodos, árabes y cristianos. Y sobre ellos, o junto a ellos, las modernas fortificaciones abaluartadas que jalonaron la frontera de altivos baluartes defensivos. Todos ellos nos hablan de encuentros y desencuentros, de épicas situaciones que afortunadamente desaparecieron para siempre y que hoy, sirven para atraer a turistas ávidos de paisajes (urbanos o naturales), donde la masificación y el ruido no impidan su integración en la vida las ciudades que visitan.

Y todo ello, en un territorio indivisible en lo geográfico y lo humano y lo social, plagado de dehesas adornadas de encinas y alcornoques, que es el hábitat privilegiado de una flora y una fauna rica y variada que nunca supo nada de divisiones administrativas, de colores de banderas o de diferencias lingüísticas. Una patria (en el sentido más generalizado de la palabra) habitada por hombres y mujeres difíciles de diferenciar en sus modos de ser o formas de ver la vida.

La Cámara Municipal de Elvas y el Ayuntamiento de Badajoz, hace ya mucho tiempo tienen la palabra. Y sus presidentes, en sus manos, la facultad de iniciar de una vez acciones conjuntas, que permitan la creación efectiva de esta “Eurociudad”.

Hablar de las posibilidades que se abren para ambas poblaciones, de los recursos que se pueden conseguir y de los pormenores de actuaciones, protocolos y requisitos, es cuestión de los técnicos. Y los hay buenos en las dos ciudades. Pero no hay que perder de vista algo importante, porque hemos de aprender de la historia común que hasta ahora hemos vivido, para así no tropezar en las mismas piedras que antaño nos hicieron caer.

Hay que preguntar al pueblo, dejarlo que se exprese manifestando sus iniciativas y deseos, a través de sus muchas asociaciones y de las numerosas personas de ambos países, que cuentan con un rico e inestimable bagaje cultural, intelectual e investigador. Los políticos tienen la misión de abanderar (sin banderas) este proceso que ha de proporcionar unos beneficios incalculables para el progreso y bienestar de ambas poblaciones.

Y la cultura puede ser el mejor motor que tire de este moderno carro. Sabido es que afortunadamente Elvas y Badajoz no tiene carencia alguna de actividades culturales, deportivas y de toda índole. Pero hay que dar un paso, cualitativo y cuantitativo, que no suele ser frecuente salvo honrosas muestras. Hay que hablar muchísimo más de Elvas en la ciudad de Badajoz. Y viceversa, hablar de Badajoz en la hermana ciudad de Elvas. Es necesario un intercambio diario, cotidiano, haciendo de esta actividad un hecho usual y permanente.

Y para ello, también hay que facilitar las comunicaciones. Es necesario un buen transporte urbano que en pocos minutos acerque, aproxime las plazas mayores de ambas ciudades, sus mercados y centros comerciales, sus museos y sus monumentos. Que haga posible sin ningún tipo de condicionante

Es necesario falar portugués en Badajoz, y español en Elvas. Y aquí nuestros vecinos lusos nos llevan algo de ventaja. En este empeño los badajocenses tendremos que esforzarnos más. De esta forma, y de otras muchas, haremos eurociudad. Porque esta tarea, si queremos que perdure, ha de ser obra de los ciudadanos. Liderada, abanderada (sin banderas) por las autoridades de Elvas y Badajoz.

Sin duda badajozcenses y elvenses tenemos la gran oportunidad de transformar la historia, eso sí, sin olvidarla. A ello estamos llamados todos sin excepción alguna.

Elvas – Badajoz, 14 de Mayo de 2013.

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