RETAGUARDIA FORTIFICADA EN LOS CONFLICTOS PENINSULARES-(IV) –por Moisés Cayetano Rosado

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  1. PATRIMONIO FORTIFICADO HEREDADO DE VILA VIÇOSA.

Como consecuencia de este proceso histórico, en que abundan los enfrentamientos fronterizos, la conformación de sucesivas defensas ha dejado un legado de elementos fortificados en Vila Viçosa realmente importante.

La propia cerca medieval ya es todo un conjunto de extraordinario valor, muy completo en cuando a elementos de fortaleza de defensa activa, con sus enormes paños de muralla, torres adosadas y albarrana, paseos de ronda y puertas monumentales.

Cierto que por necesidades del castillo artillero, que sustituye al primitivo, se derriban las Portas de Évora, con lo que las que actualmente contemplamos son una reinterpretación de las anteriores, levantadas en los años cuarenta del pasado siglo.

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Con ello, pierde protagonismo, “lectura histórica y estratégica” este castillo del siglo XVI, que se oculta a la vista desde el exterior, y que “anula” su eficacia bélica, pues en caso de confrontación pierde una importante línea de tiro. Gana con ello el escenario medieval, a costa del posterior, si bien el castillo ha quedado interiormente en un estado satisfactorio.

En la actualidad, el Castelo artillado de la Casa de Bragança (hoy habilitado como Museu de Caça y de Arqueología) se nos presenta en este esquina meridional del conjunto fortificado en toda su grandeza, con el enorme foso de hasta 7 metros de profundidad y 6 de anchura, escavado en roca viva, puerta de acceso levadiza en la cara NE. y disposición de tres órdenes de tiro en las caras interiores de las torres cilíndricas (dos en ángulo exterior), más otra plataforma para baterías en terraza, además de en los paños de muralla, todo ello de espectaculares dimensiones.

 

La belleza de la construcción, el armónico trazado de influencia italiana renacentista, su propia configuración levantada sobre la roca madre, la espesura de sus muros que alcanza casi 5 metros, el levantamiento en tres pisos, sobre amplio patio central y secundario, los paseos de ronda… hacen del monumento una joya única en su género en toda la Raya luso-española. Un legado patrimonial, histórico-artístico inigualable.

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En cuanto a la fortificación de trazado atenazado envolvente del castillo, pervive en su mayor parte, pese a las actuaciones de allanamiento interior en la zona NO., donde se levanta el hornabeque, y a la destrucción del ángulo occidental de dicho hornabeque y la tenaza en el O., al reconstruirse en los años cuarenta del pasado siglo las Portas de Évora, dentro de las dobles conmemoraciones de la Fundación de la Nacionalidad (1140) y la Guerra de Restauração (1640).

Aún así, se mantiene en estado satisfactorio -desde el SO. al N. del castillo- buena parte de esa estrella irregular envolvente. Y se conservan dos de las garitas de planta circular con cupulilla de recubrimiento en sendas tenazas del E., accesibles, pese a la vegetación que descuidadamente crece en el interior de lo que debía ser el paseo de ronda.

Lamentablemente, la vista de estas tenazas desde los glacis se ve muy dificultada por la enorme masa vegetal y arbustiva que crece con profusión incluso en la misma escarpa, y que la está dañando gravemente, pues las raíces de los arbustos actúan como palancas contra el aparejo de piedras irregulares que forman estos muros en talud y vistosos alambores. La acción del agua y del viento, así como la oscilación térmica estacional y diaria, actúan como “agentes colaboradores” de de esta invasión vegetal, para desencajar las piezas del paramento.

Una actuación de choque contra esta proliferación vegetal, en escarpa, fosos y glacis (donde la masa arbórea es extremadamente compacta, impidiendo la contemplación del conjunto monumental, especialmente el atenazado), se hace imprescindible, para preservar el legado patrimonial y para disfrutar de lo que es una joya de extraordinario valor.

La lectura histórica que el conjunto representa -tan singular en toda la Raya luso-española-, desde la fortificación bajomedieval (siglo XII) a la cobertura atenazada (siglo XVII y actuaciones posteriores), pasando por la joya renacentista que es el castillo artillado, bien merece esta actuación así como su conservación sistematizada, para disfrute nuestro y de las generaciones venideras.

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