Memorias de un extranjero extravagante – 61– por Raúl Iturra

(Continuação)

 

La imagen de Santa Rosa de Pelequén fue cobijada en la Hacienda Los Lingues. Esta es una gran hacienda de construcción colonial, que data del siglo XVII. En la construcción de la casa se usó adobe, cal y canto, piedra rosada de Pelequén, roble, coligue, patagua y techo de tejas. Destacan las puertas, que fueron talladas por los jesuitas bávaros de Calera de Tango, expertos maestros ebanistas. Estos sacerdotes contribuyeron significativamente al desarrollo de la zona, en especial en la agricultura.

La arquitectura colonial de Los Lingues está complementa con una capilla, parques y patios con hermosos jardines y árboles autóctonos. El interior de la casa conserva el adorno alhajado  colonial; vajilla de plata fina, cristalería, lámparas, mesas de juego, muebles estilo francés, platería araucana y cerámica diaguita.

El piso de las caballerizas de Los Lingues, de una superficie de 3.500 , es de piedra rosada. Estas dependencias acogen un criadero de caballos finos de raza Aculeo, una de las mejores del mundo.

El Arzobispo de Santiago, don Rafael Valentín Valdivieso Zañartu, ante el destino no siempre piadoso que se daba a las limosnas que se dejaban a Santa Rosa, ordenó trasladar la imagen a la parroquia de Malloa, ya que en Pelequén aún no había templo, y el poblado formaba parte del Curato Malloíno. La santa permaneció en Malloa mientras se construía un santuario en Pelequén.

 

 

La construcción del templo se hizo posible gracias a la donación del terreno que para los efectos hace en 1871 don José Santiago Gallegos. El 6 de agosto de 1881 la Iglesia de Santa Rosa se inaugura oficialmente. El 10 de agosto de ese mismo año se crea la Viceparroquia de Pelequén. El 30 de agosto de 1881 se hace el solemne traslado de la imagen desde la capilla interior de la iglesia parroquial de Malloa a la nueva iglesia de Pelequén, en medio del fervor popular. El 8 de febrero de 1897 don Mariano Casanova crea la Parroquia de Pelequén. El primer templo fue totalmente destruido por el terremoto del 16 de agosto de 1906.

Se construyó un segundo templo, que posteriormente fue dañado parcialmente por el terremoto del 2 de diciembre de 1928. En ese momento se decidió reacondicionar y ampliar el templo de tres amplias naves, mezcla “Románticogótica“. El templo nuevo se inauguró el 29 de agosto de 1929, y las torres en 1953.[6] Luego del terremoto de marzo de 1985, el Obispo de Rancagua Jorge Medina Estévez mandó a construir una cúpula sobre la Torre del Santuario, hecha completamente de cobre, mineral que es muy abundante en la región debido a la existencia de la Mina El Teniente. Esta cúpula hacía visible al templo desde la Ruta 5-CH.[2] . El terremoto del 27 de febrero de 2010 derrumbó la torre y causó graves daños a la estructura, haciendo obligatoria otra reconstrucción del Templo, siendo inaugurado nuevamente el 31 de julio de 2011 gracias al aporte del Programa de Apoyo al Material del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y a aportes privados, contando con la presencia del Presidente de la República, la primera dama y el ministro de cultura.

Como quedó la veneración en Pelequén:

Santuario de Santa Rosa, lugar más representativo de Pelequén por su significado religioso, por lo que se ha transformado en un ícono del poblado. Fuente: el número que he guardado y b Valenzuela, Esteban. «¿Qué fuerza esconde Santa Rosa de Pelequén? Es así que los Mapuche hicieron su Santuario, combinando su religiosidad y su creer pagano- Los que decían Chili y no Chile.

 

El ají (picante) y el país tienen el mismo nombre, pero tienen diferentes orígenes. El nombre de ají o chile procede del Náhuatl (Azteca) chili, con el mismo significado, mientras que el nombre del país andino procede del Quechua (Inca)”chili” o “confín“, como los incas llamaban la parte sur de su imperio. Unos dicen que los Araucanos [1] eran tan bravos que los Incas no pudieron llegar más al sur. Así que dijeron es el “confín”.

 

Una de las características principales de los poemas épicos es la de narrar las hazañas de un pueblo y, de forma más específica, la de un héroe que represente las aspiraciones nacionales de ese pueblo; la naciente literatura hispanoamericana colonial rompió con ese modelo al publicar, en 1574, en la ciudad de Madrid, el poema La Araucana. Su autor Alonso de Ercilla y Zúñiga, planteó un enigma: un poema épico sin protagonista. De acuerdo con Fernando Alegría el enigma no sería tal, no se trataría de un poema sin protagonista, sino por el contrario, su protagonista sería colectivo, el pueblo español y el pueblo mapuche estrechados en un mortal combate, la Guerra de Arauco.

Dedicada a Felipe II, La Araucana debe su título a la citada doncella de La Imperial. En aquella ciudad, don Juan de Pineda y Alonso de Ercilla se trenzaron en una disputa que terminó con el dictamen del Gobernador García Hurtado de Mendoza:

 que ambos serían ejecutados al amanecer. Los nobles preocupados acudieron a una joven que el Gobernador miraba con notoria simpatía. La niña, acompañada de otra mujer habría llegado hasta él, obteniendo el perdón. En su honor, el poeta habría titulado el poema “La Araucana”, en género femenino.

 

García Hurtado de Mendoza, nació en Cuenca, España, en 1535, y murió en Madrid en 1609. Su padre fue Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, y su madre María Manrique. La nobleza de su familia era tal, que en ella se contaban más de 30 títulos nobiliarios.   El joven noble -conocido por su carácter dinámico e impulsivo- huyó del hogar paterno a los 17 años para participar en las campañas españolas en Italia. Fue así como se incorporó a la fuerza militar que partió hacia Córcega y también estuvo presente en el Sitio de Siena. Más tarde se unió, junto a sus hermanos, al ejército imperial que luchó contra los franceses en Renty, Bélgica.

En 1557, fue nombrado por su padre -quien ejercía como Virrey del Perú- en el cargo de Gobernador de Chile, el que detentó hasta 1561. Se trasladó a España y cumplió algunas misiones diplomáticas en Italia. Entre 1588 y 1593 retornó a América, esta vez investido como Virrey del Perú. De allí volvió a España, donde finalmente murió.


[1] Grande error.  La  palabra araucano no existe para los Mapuche, excepto en el poema de Alonso de Ercilla y Zúñiga (Madrid, 1533-Madrid, 1594).   Quién, al observar la bravura con que los Mapuche se defendían de los invasores de su territorio, los denominó araucanos en honra de una joven bonita-  malen en madudungun que conoció en Imperial, la llamó en su honra La Araucana, por ser de la región de la Araucanía. Se dice del individuo de alguno de los pueblos amerindios que, en la época de la conquista española, habitaban en la zona central de Chile y que después se extendieron por la pampa argentina. También los Mapuche del Sur eran llamados araucanos por desembocar en  el mar el río Rauco, que en mapudungun significa río velos y fuerte, como los Mapuche. Fuente: http://www.memoriachilena.cl/index.asp

 

_____________

 

[1] Grande error.  La  palabra araucano no existe para los Mapuche, excepto en el poema de Alonso de Ercilla y Zúñiga (Madrid, 1533-Madrid, 1594).   Quién, al observar la bravura con que los Mapuche se defendían de los invasores de su territorio, los denominó araucanos en honra de una joven bonita-  malen en madudungun que conoció en Imperial, la llamó en su honra La Araucana, por ser de la región de la Araucanía. Se dice del individuo de alguno de los pueblos amerindios que, en la época de la conquista española, habitaban en la zona central de Chile y que después se extendieron por la pampa argentina. También los Mapuche del Sur eran llamados araucanos por desembocar en  el mar el río Rauco, que en mapudungun significa río velos y fuerte, como los Mapuche. Fuente: http://www.memoriachilena.cl/index.asp

Leave a Reply