Francia, Bélgica y Holanda llevan ya algún tiempo trabajando conjuntamente para presentar sus amurallamientos abaluartados de los siglos XVII y XVIII a la calificación de Patrimonio de la Humanidad. Otro tanto hacen Eslovaquia y Hungría. Sin embargo, ningún conjunto es tan completo, armonioso y bien conservado como el hispano-portugués, producto de las Guerras de los siglos XVII (separación portuguesa de la Corona de España), XVIII (Sucesión en la Corona española) y XIX (invasiones francesas).
Desde Galicia (Baiona, especialmente) y el Minho portugués (destacando Valença do Minho), a Andalucía (mismamente Cádiz) y el Algarve (Portimão o Lagos), pasando por Castilla-León (la extraordinaria fortaleza de Ciudad Rodrigo) y La Beira (la magnífica de Almeida), así como nuestra Extremadura (fortificaciones espléndidas de Olivenza, Badajoz, restos de Alcántara y Valencia de Alcántara, junto a refuerzos en los castillos de Alburquerque o Alconchel) y la vecina región de Alentejo (con multitud de ejemplos insuperables: Elvas, Estremoz, Campomaior… Marvão, Castelo de Vide, Ouguela, Évora, Monsaraz…), conservan lo mejor de este ejemplo artístico, monumental: arquitectura militar de altísimo nivel y subyugante belleza.
En las Jornadas Técnicas Transfronterizas celebradas los días 23 y 24 de marzo de 2007 en el Palacio de Congresos de Badajoz, bajo el título de: La raya abaluartada ibérica: paisaje cultural de la humanidad, quedaron estos extremos meridianamente claros. La docena de especialistas que presentaron ponencias relativas a estos temas, así como el centenar y medio de inscritos en las Jornadas, provenientes de distintas universidades de la raya, instituciones y grupos de trabajo públicos y privados, pertenecientes a campos tan diversos como la historia, la geografía, el arte, la arquitectura, la sociología, etc., lo defendieron con rotundidad: el patrimonio amurallado de la Edad Moderna en la Raya tiene valores más que sobrados para entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad, como Paisaje Cultural.
Pero, como dejó muy claro la presidenta del ICOMOS-España (Instituto para la Conservación de Monumentos y Sitios, consultor decisivo de la UNESCO en estas cuestiones), María Rosa Suárez-Inclán, y el mismo director de las Jornadas, el catedrático de Análisis Urbano y Regional de la Universidad de Extremadura, Antonio J. Campesino, no basta con esos valores indiscutibles de entidad inigualable, especificidad contundente, taxativa universalidad y enorme densidad con ilación extraordinaria, sino que hay que “darse prisa”.
Si el proyecto franco-belga-holandés -o el eslovaco-húngaro- llega antes que el nuestro a la UNESCO, las posibilidades de ser nominados se retrasaría notabilísimamente, o incluso perderíamos definitivamente la oportunidad, pues podría considerarse que ese otro ejemplo serviría de muestra suficiente en una lista patrimonial que ya tiene “demasiados elementos europeos”, por lo que se está primando la entrada de monumentos de otros continentes.
Por otra parte, si todo el patrimonio de fortificaciones abaluartadas pretende presentarse a la candidatura,solamente la rehabilitación del mismo podría demorar décadas. Así, será más efectivo presentar una candidatura “en serie” limitada, a la que después puedan adherirse otras localidades.
Los expertos estiman que una buena opción sería poner de acuerdo al triángulo Olivenza-Elvas-Badajoz, junto a Almeida-Ciudad Rodrigo, y Valença do Minho, para con ellos formalizar la candidatura, al representar el patrimonio abaluartado más completo, mejor conservado y más significativo histórica, arquitectónica y militarmente, dentro de la raya ibérica.
Nos cabe, por tanto, a los extremeños espabilar, tomar iniciativas, ponernos a coordinar esfuerzos: la Universidad de Extremadura está dispuesta a ello (parte científica imprescindible); la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura ha dado el paso de patrocinar estas Jornadas (y a ella le corresponde oficialmente presentar la candidatura); falta la iniciativa municipal, su voluntad de rehabilitar patrimonio, ponerlo en valor y uso: Olivenza comenzó ya la tarea (como Elvas); parece que la pelota está en el tejado de… Badajoz.
Ni un día más puede permanecer el Ayuntamiento de la ciudad con uno de los patrimonios abaluartados mejores del mundo ajeno a sus intereses, a una iniciativa que nos traería el honor de entrar en la lista del Patrimonio Mundial, con lo que eso significa de reconocimiento universal; de reclamo turístico, económico,
laboral; de desenvolvimiento infraestructural, de entrada en una red y circuito que sólo ventaja nos podría traer a Badajoz en particular y a Extremadura, por extensión, en general.
