Voltamos regularmente a este tema, porque ele condiciona profundamente a vida e a sociedade. Não é um problema novo, é com certeza anterior ao Citizen Kane, e resulta da compreensão de que o condicionamento da informação ajuda a condicionar as ideias e o comportamento das pessoas. Nos tempos modernos tem-se falado muito dos perigos do estado controlar a comunicação social. Fala-se bastante menos dos perigos que resultam de a comunicação social estar debaixo da alçada de grupos económicos. Talvez que isso aconteça precisamente por causa do tal condicionamento. Se é perigoso o estado condicionar a informação, não o é menos este condicionamento ser feito pelos grupos económicos. Até porque estes condicionam o próprio estado. Qualquer estudante dos últimos anos da escolaridade obrigatória consegue perceber isto. Isto, claro, se não estiver já condicionado, o que, infelizmente, acontece muito.
Mas parece que a luta contra a monopolização dos meios de comunicação social conquistou um adepto. Precisamente, Mario Vargas Llosa, um escritor brilhante, muito admirado, inclusive em sectores que lhe criticam as suas posições próximas do neoliberalismo. O que se passa, é que no Peru, país natal do autor de La Tía Julia e El Escribidor, prémio Nobel da literatura em 2010, o grupo El Comercio comprou os jornais da Epensa, o que lhe garante o controlo de quase 80 % da imprensa escrita. E Llosa informa que El Comercio detém também posições importantes na televisão do país. Diz, muito claramente:
“Nenhum país democrático admite que um órgão de imprensa açambarque elevados percentuais do mercado da informação, porque, se admitisse, a liberdade de imprensa e o direito de crítica se veriam tão radicalmente ameaçados como quando o poder político se apropria dos meios de comunicação para “libertá-los da exploração capitalista”.
O artigo de Llosa saiu no El Pais Brasil, e não conseguimos lê-lo directamente. As propostas que faz são dignas de análise, embora possamos (tal como os nossos leitores) achá-las insuficientes. De qualquer modo é de saudar esta opinião.
Temos a agradecer a O Cafezinho, blogue de Miguel de Rosário, e ao FNDC – Fórum Nacional para a Democratização da Comunicação, que nos deram a conhecer este artigo do escritor peruano, acompanhando-o de interessantes comentários. Sugerimos aos nossos leitores que os contactem através dos links abaixo:
http://www.ocafezinho.com/2014/01/12/mario-vargas-llosa-ataca-a-globo/
http://fndc.org.br/clipping/mario-vargas-llosa-ataca-concentracao-da-midia-934463/


En el artículo de referencia, que puede leeerse en http://elpais.com/elpais/2014/01/10/opinion/1389368800_276531.html, Vargas Llosa concluye que “Una ley de prensa sólo es aceptable si ella nace del consenso de todas las fuerzas democráticas de un país, como ocurre en Estados Unidos, el Reino Unido, España o Francia, algo que, en las actuales circunstancias, en el Perú […] jamás se produciría […].”
Y añade: ” Pero, aún si se produjera aquel consenso, yo creo que una ley de medios es innecesaria cuando existe un dispositivo constitucional tan claro respecto a la necesidad de mantener el carácter plural y diverso de la prensa, a fin de que los distintos puntos de vista encuentren cómo expresarse. Es mejor que cuando se susciten casos como el que nos ocupa, se recurra al Poder Judicial, de manera específica, en busca de una solución concreta al asunto materia de controversia.”
Para él, la vía judicial es la mejor garantía democrática, porque, pese a ser, según dice en su conclusión, “un procedimiento más lento”, supone “menos riesgos en lo que concierne al objetivo primordial: preservar una libertad de opinión y de crítica sin la cual la democracia se desmorona como un castillo de naipes”.
Probablemente Vargas Llosa, que pone España como ejemplo, no tiene en cuenta o no concede importancia a la pérdida de distancia e incluso la confusión de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en la España actual gobernada por el Partido Popular, con el que tan cómodo se siente. Lo cierto es que con el ejecutivo, que maneja con absoluta inconsciencia su mayoría parlamentaria, es dueño absoluto y despótico del legislativo y se procura una mayoría afín del Tribunal Constitucional subordinando la designación de sus componentes a los intereses políticos partidistas.
También en estas condiciones “la democracia se desmorona como un castillo de naipes”.
Obrigado, Josep, pelo teu comentário, e pelos teus contributos. Sou admirador do Vargas Llosa como escritor, embora tenha lido poucos livros dele. Mas gostei tanto de ler “La Tía Julia e El Escribidor”, que quando comecei a perceber as inclinações políticas e sociais do autor, fiquei tristíssimo. Por isso, fiquei contente ao saber que ele, ao menos, não concorda com a concentração do meios de comunicação nas mãos de grupos económicos. Só por si é pouco, mas é qualquer coisa. Acho que o mesmo se terá passado com o Miguel de Rosário e o pessoal do FNDC. De resto, acho que tens toda a razão. Atribuir ao poder judicial a competência para julgar quando há monopólio ou não, não adiantaria nada. Para começar, seria necessário haver alguém que se constituísse como parte e arcasse com a responsabilidade de levar o assunto a tribunal. Em Portugal, com os encargos que seria necessário suportar, seria quase impossível.
El problema de Vargas Llosa y de aquellos con quienes comparte posiciones ideológicas y políticas es la manipulación conceptual, a veces burda y otras veces sutil. En definitiva, acaban utilizando la “salvaguarda de la democracia” como escudo contra los progresos democráticos; se erigen en defensores de la democracia para desautorizar a quienes reclaman autenticidad democrática y cambios coherentes con los principios democráticos. Utilizan el marco constitucional como muros rígidos e inamovibles para justificar el inmovilismo, aunque no tiene reparos en modificarlo por decreto cuando conviene a sus intereses ideológicos, oligárquicos y partidistas. Es así en España, tanto en la del PP como en la del PSOE, si bien en la del PP han optado por la chapucería porque les ampara la mayoría absoluta y su propensión histórica al autoritarismo, y la del PSOE ha optado por la sutilidad, porque están en la oposición y porque les impulsa a ello su genética jacobinista. Y mientras defienden a capa y espada la democracia, no tienen inconveniente en imponer el voto subordinado en sus propias filas, pactar entre sí el reparto de cargos en la judicatura para salvar los intereses respectivos, subordinar la expresión democrática de los ciudadanos a sus propósitos partidistas mediante la manipulación demagógica y los pactos tácitos con los poderes fácticos -entre los cuales los medios de comunicación, en manos de grandes grupos-, y estafar incluso a sus votantes incumpliendo sistemáticamente sus programas electorales. Y además les queda tiempo aún para maniobrar en aguas turbias al margen de la ética: “a río revuelto, ganancia de pescadores”, como reza el refrán… Son cosas que ocurren en la España de las maravillas que aplaude y pone como modelo democrático Vargas Llosa: política servil ante los intereses de la banca, amordazamiento de la democracia mediante el ejercicio despótico de la mayoría parlamentaria y la subordinación partidista del poder judicial, y campo abierto a todo tipo de escándalos y estafas… Comisiones fraudulentas, presuntos pagos y sobresueldos a políticos en dinero negro, paraísos fiscales, presupuestos hinchados escandalosamente, obras públicas disparatadas y carísimas, castigo fiscal de las clases medias hasta la extenuación, evasión fiscal de escándalo… Cinismo, petulancia, ignorancia, menoscabo de la cultura, de la investigación, de la educación, un paro juvenil escandaloso, etc. Y no pasa nada: la “democracia” que defienden resiste. No hay dimisiones, no hay condenas, los juicios acaban en nada después de alargarse durante años… Y la democracia -“su” democracia- resiste, a prueba de bomba. Y, mientras tanto, ellos pontifican: pontifica el ínclito José María Aznar, ideólogo de la caspa y caspa de la ideología, que entretiene su ocio en ocupaciones y negocios y consejos de administración en los que no habría pensado si no hubiera pasado por la presidencia del gobierno. Y pontifica el no menos ínclito Felipe González, al tiempo que anuncia, con una displicencia vergonzante, que piensa abandonar el consejo de administración de la compañia gasística que le paga 130.000 euros anuales, porque se aburre, y añade que aceptó el cargo “porque le interesaba conocer el sector energético” -es decir, que reconoce que no lo conocía suficientemente: ¿que hacía pues en ese consejo de administración?- y que probablemente le hubiera ido mejor asesorando sobre la colocación de capitales en paraísos fiscales… Qué bonito uso de la ironía, qué tío más cachondo, qué divertido, si no fuera porque la tasa de paro en España es escandalosa, si no fuera que muchos se alegrarían de poder percibir la décima parte de esos honorarios por aburrirse como él.
Y la democracia -“su” democracia- no se hunde ni parece que esté amenazada. Y el “marqués de Vargas Llosa” -el título nobiliario le fue concecido por el rey Juan Carlos en 2011- desde su púlpito de académico y su privilegiada posición, aplaude.