DIÁSPORA. JUGAR A LA BOLSA CON EL PUEBLO GRIEGO, por Moisés Cayetano Rosado

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Los que “juegan” a la Bolsa, aquellos que especulan compulsivamente y van olisqueando ganancias donde sea, como sea y bajo el método que sea, están muy contentos porque Grecia ha sido sometida, aunque con su habitual “prudencia” hacen tanteos de subir y bajar, pues es ese su juego divertido.

El que un gobierno -al que tildan los voceros de aquellos jugadores y sus asimilados de extremista, radical, peligroso- convocara un referéndum para hacer frente al despotismo de los inmensamente poderosos, y lo ganara con enorme ventaja popular, les hizo reaccionar con contundencia. Sus protectores legislativos, gubernativos, tenían muy claro el mandato: asfixiar la iniciativa, acogotar al “insolente” que se atreve a plantar cara a su descarada especulación.

Voceros periodísticos, creadores de opinión, inquietos emisarios del poder oligárquico, estuvieron largo tiempo metiéndonos a todos el miedo en el cuerpo, como si de seguir por la vía griega acabáramos pidiendo por las calles.

Y no se trata solo de humillar a una nación por expresar libremente su parecer en las urnas. Se trata de dar un “aviso a caminantes”, de hacernos comprender que en nuestro “infantilismo” somos proclives a dejarnos convencer por cantos de sirena, por “visionarios” que creen en la utopía de la humana dignidad, la libertad, el respeto al destino de los pueblos, al pan de cada día.

Los distintos gobiernos estatales de la Unión Europea están muy satisfechos porque Grecia parece que al final va “doblar su cerviz”, va a someterse a los dictados de los que tienen en sus manos el dinero. Particularmente en España, donde tanto se le teme al auge de un partido emergente y aún “incontrolado” como es Podemos, se pone el ejemplo griego, como caso fatal de lo que nos podría ocurrir. Oigo también algunos comentarios en Portugal: “Los griegos de Syriza son como los comunistas de los tiempos del gonçalvismo en el verão quente del 75: llevan a la catástrofe con su inconsecuente comunismo”.

Pero ya ven: parece que, como en la reconducción portuguesa de noviembre del 75, los griegos vuelven a la senda de la “normalización”. Por eso la Bolsa baila convulsiva y sus “jugadores” están tan contentos que siguen con su apuesta ganadora. Ahora solo queda que en España se neutralice a los que quieren “sacar los pies del tiesto”, pues una cosa es rescatar bancos, inyectar capital a los que dilapidaron el dinero de todos, y otra -¡horror!- es que los más necesitados quieran acercarse a la mesa para recoger las migajas del banquete.

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