EXTREMEÑOS POR JORDANIA – 4 – por Moisés Cayetano Rosado

AL SUR DE LA CAPITAL JORDANA.

Mádaba, el Mar Muerto y el Monte Nebo.

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Pero quizás la “aventura” nos espera en el sur de los puntos anteriores. Así, a 32 kilómetros por debajo de Ammán está Mádaba, la “ciudad de los mosaicos”, que tiene en su Iglesia bizantina de San Jorge un mapa-mosaico de Palestina del siglo VI, tal vez el más antiguo de la Tierra Santa, con una riquísima información de la zona: ciudades, montes, ríos, Mar Muerto, y curiosidades adicionales, como es el caso de un pez representado en el río Jordán que, alegremente, va hacia el Mar Muerto y que también se le representa volviendo espantado ante la salinidad mortífera de este gran lago, situado a unos 420 metros bajo en nivel de los mares del mundo.

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En el Mar Muerto -inmediatamente accesible desde Mádaba- podemos sentir la sensación de ingravidez, pues entrando en sus aguas -muy cálidas- es imposible sumergirse: siempre se flota como si estuviéramos en un espacio sin atmósfera; tal es su extraordinaria salinidad. ¡Como extraordinario es el calor que nos golpea en su entorno, y en invierno hace las delicias de jordanos y turistas! También “las delicias del turista” es observar a las mujeres musulmanas sumergiéndose en sus aguas con toda su parafernalia de ropajes negros que apenas dejan ver la cara, o las más jóvenes con bañador de “surfista”, cabeza incluida tapada: no por ello se molestan con los bikinis europeos, por mínimos que sean.

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En lo alto, a la vista de este mar y teniendo a sus pies la tierra “prometida” de Israel, está el Monte Nebo, desde donde Moisés contempló el asentamiento de los suyos, tras cuarenta años de peregrinación por el desierto. Asentamiento del que no pudo disfrutar, pues su dios lo castigó con la simple contemplación por las debilidades de su fe en el poder divino. Lo cierto es que el paisaje que desde allí se ve no es muy atractivo para el asentamiento apacible: puro desierto de valles y montañas sin rastros de vegetación, más que algunas plantas xerófilas, escuálidas.

 (Continuará)

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